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Vengeance, Justice... fire and blood (Casting Doran Martell)

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Vengeance, Justice... fire and blood (Casting Doran Martell)

Mensaje por Doran Martell el Dom Ago 06, 2017 10:31 pm

El sonido del marfil contra la madera era tranquilizador. En combinación con el correr paulatino del agua por la piedra y el viento mover suavemente las hojas de los árboles frutales, todo parecía tener una serenidad sin precedentes para el Príncipe de Dorne. Hacía años que no tenía semejante paz… pero como cualquier paz entre guerras, el dorniense tenía claro que era una ilusión. Sus tierras no habían sufrido, pero él no dejaba de estar inquieto… la amenaza isleña no compartía la característica ilusoria de la paz, y los piratas crecían en inquietud por cualquier costa que estuviera imposibilitada de defenderse. Los Targaryen habían fallado en defender los Siete Reinos, y ahora casi que era cada cual por su cuenta.

Doran abrió los ojos y miró el patio de los Jardines de Agua. Sentado frente a la mesa de cyvasse, el regente sonrió de lado en un gesto cansado al ver a Arianne correr por el empedrado patio y también a Quentyn sentado frente al agua con un durazno entre los dedos. Por supuesto que ambos estaban custodiados por sus respectivas cuidadoras, por lo que el aire de tranquilidad era sólido. Doran había empezado una partida con su hija; una partida de aquel juego que tanta fascinación él había tomado en sus viajes por Essos y que había aprendido a jugar con decencia junto a su esposa, Mellario, que ahora se encontraba en Lanza del Sol. Pero Arianne prefería jugar con los demás niños, nobles o no, que se deleitaban en los Jardines…

Las piezas del juego de cyvasse, hechas de marfil, aparecían caídas sobre el tablero ante la falta de interés de la niña a la que solo le tomó el segundo que él cerró los ojos para tumbarlas. Pero Doran no se podía enojar ni molestar… tan solo esperaba que, en algún momento, Arianne desarrollara paciencia. Las risas de los niños alivianaban el peso en su corazón, las preocupaciones; pero el destino era tan engañoso como caprichoso. Oberyn no estaría ni cerca de Lanza del Sol en esos momentos, viajando por el desierto para afianzar la lealtad de los banderizos Martell en su lugar y susurrando o vociferando abiertamente palabras acusadoras a la corona y, sobre todo, de cómo deshonraban a los dornienses.

Pero él… él tenía el trabajo de pensar y preocuparse. “Mi Príncipe, si desea guardaré el tablero…” sugirió Tasya, una de las cuidadoras de niños del Jardín. Doran hizo un amable gesto con la mano y negó. “No, gracias Tasya. El caos me ayuda a pensar…” no supo por que dijo aquello, pero era cierto. En el desastre de piezas había algo, algo que le permitía relajarse. Quizás se tratara de buscar el orden o simple capricho, pero prefería que las figuras permanecieran como las había dejado su hija.

En ese momento, el Maestre Caleote ingresó en la sala, trayendo un papel de pergamino en su mano. Areo Hotah, guardaespaldas personal de Doran y fiel guerrero, lo dejó pasar sin problemas… “Mi Señor… un cuervo de Lanza del Sol. Creo… creo que es importante.” Dijo con voz temblorosa el pobre sabio antes de tenderle la carta. El Príncipe giró el rostro hacia su interlocutor y tomó el pergamino para abrirlo en seguida. Sin embargo, la lectura del mismo fue lenta. Al terminar, las manos del dorniense colgaron de los manubrios de su silla con elegante dejadez y su mirada se perdió en el Jardín de nuevo.

“Gracias Caleote… por favor, ¿Puedes llevarte a Tasya contigo? Areo… si fueras tan amable, necesitaría un pergamino del estudio y que escoltes al Maestre.” No era una orden común, pero el norvosi no cuestionaba órdenes, las cumplía. Así que los mencionados se retiraron en silencio, y no fue hasta que el último de ellos abandonó la sala que la mano que sostenía la carta se cerró, temblorosa. ¿Cómo explicar su soledad? ¿Cómo hacerle entender a sus vasallos que él no era más que la suma de sus familiares? ¿Cómo… como lograr que el manto de acero que un gobernante debía ostentar no se cayera a pedazos? Quedándose solo… así se lograba.

Arianne se acercó a su padre entonces, con ocho hermosos años y una naranja roja en sus pegajosos dedos. “Papi… ¿Estas llorando? ¿Te sientes mal?” El Príncipe de Dorne sonrió y acarició la cabellera de su hija con cariño. “No hermosa… papi está bien.” Solo, porque no podía hacer que su niña sufriera… no podía decirle que su amada tía se había suicidado tirándose de una torre, presa del dolor acumulado de desgracias y ofensas. Las lágrimas corrieron por la comisura de los ojos del Señor de Lanza del Sol y el labio inferior le tembló unos segundos antes de respirar profundo. Elia… su Elia, su querida y pequeña hermana se había quitado la vida, dejándolo a él mucho más desamparado que antes.

Venganza… Venganza clamaba su corazón. La paciencia secaría sus lágrimas, y la venganza las colocaría en los ojos de sus enemigos justo antes de pudrirse en las arenas del desierto.
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Re: Vengeance, Justice... fire and blood (Casting Doran Martell)

Mensaje por Antiguos Dioses el Lun Ago 07, 2017 6:05 pm


Casting aceptado

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