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Lets play a little game {Bárbara}

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Lets play a little game {Bárbara}

Mensaje por Elliot Glover el Dom Ago 06, 2017 2:21 pm

Se sentía molesto y confundido en su totalidad. Hablar con lord Zarpa sólo le había acarreado problemas, más mentales que reales, pero sin duda era un asunto que lo incomodaba. Era un fastidio sin más. Revivir todo su pasado era como remover los deshechos debajo de la tierra. Ni siquiera sabía qué rayos hacía en ese lugar. Una parte de él, la oculta, suponía un tanto que todo se debía a esa nostalgia que siempre negaría tener. Eran pocos en el sur los que lograban recordarle algo bueno, algo medianamente sano a lo que aferrarse. Y ella era una de esas cosas.

Miró nuevamente la fachada del recinto. Llevaba toda la mañana de juerga pensando qué rayos hacer. Volver al norte no era una opción y no quería regresar solo a casa. Aunque tampoco es que tuviera invitación para hacerse presente en ese lugar, al menos no una formal expedida por el jefe de la casa. Esperaba que varios de los sirvientes lo recordaran como ese chico despreocupado que todavía quería ser. Bebió otro largo trago de ese licor barato que todo el mundo aseguraba que lo dejaría ciego. Poco le importaba. Se limpió los restos con el dorso de la mano y esperó un poco más, sopesando la idea de, después de todo, regresar a casa y dormir durante días. Para su buena suerte tenía suficientes sirvientes como para no hacer falta durante su descanso.

Estaba a punto de irse, pensando que quizá era todo una tontería, cuando la vio salir por la puerta principal enfilando a la pendiente. Alzó una ceja. Era tal y como la recordaba, aunque mayor. Mucho mayor si debía ser sincero. De la niña que corría detrás suyo ya no quedaba más que los ojos francos y la sonrisa fácil. Y claro, la larga melena rubia. La observó más de lo debidamente sano y alzó una ceja. Cuando la vio detenidamente fue que pudo notar los cambios. Era una mujer en toda forma, aunque sabía que él mismo era mayor por muchos años. A pesar de su sonrisa infantil, el resto era plenamente maduro y Elliot no pudo evitar imaginarse otras cosas, menos infantiles, que ella pudiera hacer. Sacudió la cabeza para sacarse esas tontas ideas producto del alcohol, recordándose mentalmente que él nunca había querido una esposa. Quizá cuando fuera mayor, cuando estuviera a poco de morir y sólo para dejar sus tierras en buenas.... Negó nuevamente con la cabeza. Que el reino peleara por sus tierras, él no se ataría a una mujer sólo para heredar. ¿Qué sentido tenía imponer a un hijo todo eso que él no había querido de su padre? ¿Qué pasaba si su decendencia, como él mismo, quería libertad y no ser el gobernador de unas tierras, por más pequeñas que fueran? Pensó en el príncipe y se lamentó internamente por él, preguntándose cuáles serían los verdaderos deseos de su alteza. Los padres eran los peores monstruos dictadores de todos. Así que bebió de nuevo, sin parar hasta terminar la botella, y la tiró a un lado.

Antes siquiera de saber lo que estaba haciendo notó que sus pasos lo llevaban a la entrada del recinto. Subía la empinada cuesta hasta dónde ella estaba, preguntándose qué hacía afuera del lugar. No parecía querer irse a algún lado, sólo estaba ahí, como paseando. ¿Es que no había lugares hermosos en el interior de la fortaleza como para atraer las atenciones de una dama? Elliot se hubiera sorprendido de ser el caso. Al llegar a ella y sus notorios custodios levantó una mano para contenerlos, dándoles a entender que no le haría nada y, a cierta distancia, hizo una reverencia a la joven. Al instante su costado protestó un poco. No se comparaba en nada al dolor sentido tras la justa perdida, pero sin duda, tras ese corto periodo de recuperación, la herida era algo que todavía lo incomodaba.

- Lamento interrumpir sus labores, lady Bárbara. Sólo quería pasar a saludar- le sonrío de una forma casi dulce- Supongo que se ha olvidado de mí por completo. Era de este tamaño cuando nos conocimos- hizo un ademán con la mano mostrando una altura poco más arriba de su propia cintura- Soy lord Elliot... de la antigua casa Glover- esto último lo escupió casi con molestia, como si toda su bilis estuviera contenida en esa frase. Se sorprendió a sí mismo de percatarse que, contrario a su estado real, no sonaba para nada ebrio e, incluso, uno pensaría que se veía tan elocuente como cualquier lord respetado en los siete reinos. Cuestiones de práctica en cuanto al alcohol, era de suponerse.


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Re: Lets play a little game {Bárbara}

Mensaje por Bárbara Estermont el Lun Ago 07, 2017 12:31 am

Las paredes de piedra negra de Bastión de Tormentas antes habían sido un refugio para ella, ahora solo le recordaban horrores. Cada detalle glamuroso de su habitación había sido eliminado por orden de ella misma, sus aposentos eran austeros y casi no parecían los de una dama de buena cuna. Simplemente no quería desencadenar recuerdos aunque en las noches eran los demonios los que la atacaban, sin dejarla dormir. Por momentos no era el acto en sí, sino el deshonor. Mil y una vez la Doncella vino a sus sueños solo para hacerle ver lo que ya no era y ahí era cuando más sufría.

Y entonces salía. Cuando las paredes de roca eran gruesas y grandes, tanto que llegaban a oprimirle el pecho y el corazon con semejantes recuerdos, Bárbara sentía la necesidad de abandonar la fortaleza y caminar hacia el risco. Desde allí se veía el mar y también las poderosas nubes oscuras que anunciaban una tormenta inminente, la misma que se asemejaba tanto a su interior. Lady Bárbara Estermont había sido una dama educada a la perfección, no solo con gracia y sabiduría sino con valores fuertes que le fueron inculcados desde muy pequeña. Eran esos valores los que habían quedado destruidos en una sola noche…

La brisa marina, fría y salina, le revolvía la melena dorada y las faldas de seda negra que ocultaban sus piernas. Estaba de luto por sí misma, aunque muchos dirían que solo vestía los colores de la casa Baratheon. Oro y negro. Pero su vestido también era austero. ¿Para que arreglarse si no quería llamar la atención? Quería pasar desapercibida y así lo haría por el resto de su vida. Después de lo que habia pasado las consecuencias serían mucho peores y tantas que no quería ni pensarlo. Sólo Stannis sabía a ciencia cierta lo que habia pasado, al menos de su familia, pero su cambio había sido particularmente notorio.

Sus sueños y creencias, sus valores, habían sido destruidos ¿Qué se podía esperar de ella?

Tenía los brazos cruzados sobre el pecho buscando alguna especie de abrigo que le brindaran aquellos aunque sabía perfectamente que de protección no servían de nada. Lo había intentado. Había intentado protegerse y se había notado tan vulnerable, tan débil, tan inferior, tan inutil. Sus ojos se humedecieron, y no a raíz de la intemperie, sino por aquello que le habían arrebatado y que no le devolverían. ¿Era eso lo que hacia la familia real? ¿Cómo se habían atrevido a juzgar a Rhaegar? Él tenía el padre que tenía… no podría salir nada mejor.

Dio un respingo cuando la llamaron por su nombre. Inspiró profundamente tratando de que no se notará que había derramado un par de lágrimas, así que se limpio el rostro en un gesto grácil que parecía, nada más, que se apartaba el cabello de la cara. Levantó una mano con suavidad haciendo un gesto a sus guardias para que no atacaran y miro con curiosidad al recién llego. Ni siquiera venía a caballo y sus ropajes distaban de darle alguna pista sobre su linaje.

-No os recuerdo- Murmuró confundida, con genuina inquietud y frunciendo el ceño. No es que tuviera una excelente memoria pero quería creer que si alguien le hablaba con tanta familiaridad es porque merecía lo mismo. Las palabras del hombre empezaron a darle una pista y Bárbara fue acercándose hasta él, al menos hasta que el viento cambio y el aroma a alcohol penetró sus fosas nasales. No quería contacto, con nadie -¿Lord Elliot?- Inquirió acercándose más a él y así intentar reconocerlo, apenas dos pasos. Y lo hizo. Recordó que tenía unos bonitos ojos azules y una sonrisa pícara. Recordó esconderse en las esquinas mientras pasaba su comitiva solo para que él la encontrará, porque las niñas no tenían que estar en los asuntos de los mayores. Pero esconderse siempre era divertido. Irónico como ahora Bárbara jugaba a las escondidas, pero de otra manera, sin ganas de ser pillada.

Sonrió de lado. Me gustaría decir que le llegó a los ojos, pero no lo hizo. Lo que sí realizó, fue una buena obra de distracción en su mente. Mientras, en silencio, recorría su rostro con la mirada reconociéndolo muchos de los recuerdos invadieron su mente. También lo que había oído de el -Estuvisteis en el torneo del Príncipe Viserys- Recordó, lo había visto justar. Vio su emblema. Y le habría encantado que la saludara como ahora, pero seguramente no era de su interés. ¿Por qué se acercaba ahora que ella no  podía ser el interés de nadie? Bárbara bajo su vista un momento confundida, ya no se sentía con ánimos de jugar, ni siquiera de ser anfitriona. ¿Cómo podía ser una dama ejemplar después de todo? Se apretó las manos, que mantenía entrelazadas en su espalda, y luego alzó la vista porque le atacó una duda -¿Por qué estáis vestido así? ¿Donde esta vuestro caballo y vuestra comitiva?- Cuestionó con un tono de voz, carente de su carisma natural pero aún así cortes. En otrora, Bárbara habría acortado distancias y le hubiese tomado del brazo para escoltarlo adentro mientras mandaba a avisar a Robert. Pero ahora ni siquiera quería que sus doncellas la asearan, se arreglaba sola y se vestía sola. Muchos decían que era un símbolo de madurez, casi rebeldía por la edad; pero desconocían la verdad que escondía aquellos ojos azules, tan puros como el mar.


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Re: Lets play a little game {Bárbara}

Mensaje por Elliot Glover el Dom Ago 13, 2017 4:42 am

Se tensó un poco ante la actitud de los guardias, pero su propio gesto y el de la joven dama bastaron para poner todo en su lugar. De cualquier manera no dejó de verlos por el rabillo del ojo. Más allá de lo que él mismo podría hacerles, Elliot no se sentía en condiciones de pelear, no con una herida que casi lo mata y menos todavía con dos botellas, como mínimo, de alcohol encima. No, lo último que lord Elliot Glover quería era discutir con nadie. Estaba un poco harto de las guerras sin sentido y de las peleas por el honor de alguien más. Lo suyo era defenderse a sí mismo y las tierras en las que vivía hasta el momento en que no pudiera más. No porque tuviera lealtad a las tierras, sino porque eran su único sustento. ¡Ah!, y claro, ni que decir de esos momentos de lealtad vendida a otros por una módica cantidad de oro, suficiente para satisfacer noches como la del día anterior, esas que le aseguraban un poco más de libertad de la que quería admitir.

¿Era su activa imaginación o la joven dama había estado llorando? Igual no era asunto suyo averiguarlo. Si bien en el pasado se conocían de cerca, ahora eran casi unos desconocidos para el otro. La observó por unos segundos pero no comentó nada de su gesto afligido y su semblante decaído. Sus elucubraciones eran innecesarias, o por lo menos eso se decía a sí mismo. Cualquier cosa que la tuviera con ese ánimo particular no era cosa suya. Y sin embargo....

Se concentró en sus palabras para no pensar en todo y nada a una vez. Cosas de ebrios, era un hecho. Se desviaba constantemente entre pensamientos que nada tenían que ver con lo ocurrido en ese preciso momento. No lo recordaba, claro, y él no sabía cómo tomarse del todo eso. ¿Era algo bueno que no lo relacionara con su casa original o debía sentirse medianamente ofendido de ser olvidado con semejante facilidad? Lo cierto es que ninguna de las dos cosas lo molestaba, de manera que se limitó a sonreír de medio lado, con cierta incomodidad de llegar de esa manera. En este punto debía ser presentado de nuevo en una muestra de cortesía, pero era tarde para enmendar su error. Con calma, ella parece atar cabos y caer en la cuenta de ciertas cosas.

- El mismo, mi lady. He perdido terriblemente ante lord Erik Lanister y eso me dejó incapacitado para seguir con las justas. Es una lástima, a decir verdad. No me es placentero quedar ante nadie como un cobarde- y así lo había sido. Por la pérdida de sangre en el torneo con Lanister no había podido llegar al siguiente. No es que excusara su ego y virilidad, simplemente era la pura verdad. Pensando eso se distrajo apenas lo suficiente para que sus palabras lo tomaran por sorpresa. Tardó más de lo necesario en organizar sus ideas y responder- Yo... he dejado todo en casa- admitió, no sabiendo cómo ocultar la verdad. Decirle que estaba en un clásico viaje de negocios ilícitos no era la mejor opción o siquiera una real. Le sonrió con franqueza, con una de esas sonrisas que sabía que deslumbraban a las jóvenes bellas e ingenuas como ella- Hay momentos en los que un lord necesita verse a sí mismo como un simple mortal.... en los que debe estar solo consigo y nada más...- admitió. No siempre le gustaba ser quién había sido. A veces incluso se sentía algo incómodo con la idea de lo que cargaba a cuestas. En momentos como esos, ahí frente a ella por ejemplo, sólo quería ser Elliot y dejar de lado la casa, la cuna, y todo ese legado que, por pequeño que fuera en comparación con otros, a veces simplemente parecía demasiado qué cargar.


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Re: Lets play a little game {Bárbara}

Mensaje por Bárbara Estermont el Lun Ago 14, 2017 2:43 pm

Lord Elliot Glover, de las Tierras de la Frontera. A medida que lo miraba Bárbara recordaba todo lo que sabía de él. Era el heredero de la casa Glover de Bosquespeso, su hermano, Ethan, había muerto tras apoyar a Brandon Stark en la Fortaleza Roja. Se decía que Elliot había abandonado sus terrenos porque ya no confiaba en los Stark, prefirió dejar hasta su futuro señorío que soportar el mandato de alguien que los había traicionado por voluntad propia. La mirada de Bárbara, ligeramente confusa, subía y bajaba por el rostro de Elliot. Lo recordaba bien, pero había crecido, la guerra le había costado lo suyo y también la lejanía de su familia...Eso podía percibirlo.

Le hubiese gustado ayudarlo, lo habría hecho un proyecto. Pero ya no tenía ganas, ni ánimos, ni deseos de nada.

Como mucho, el único proyecto al que podía prestar atención ahora era ella misma y no encontraba cómo hacerlo. Rompió el contacto visual, ladeando la cabeza hacia el mar, mirándolo por encima del hombro de manera pensativa. ¿Qué habría sentido su tía Cassana cuando se hundió y ahogó en el fondo del mar? -Avisad a Lord Robert de la visita de Lord Elliot, por favor, Ser Gerold- Le dijo al hombre que comandaba aquella guardia de cuatro. Al no verlo moverse, Bárbara volvió su vista azul hacia él y se le quedó mirando un largo rato en silencio -He dicho, por favor- Repitió con un tono de voz cansado y volvió su vista hacia Elliot sin dejar de apreciar lo desmadejado que estaba. Ser Gerold había visto crecer a la muchachita que tenía delante de él desde que había estado en Bastión de Tormentas y no dejaba de perseguirle  demonios del cambio que había dado desde que había vuelto de Coronas. Antes, Bárbara iluminaba cualquier salón con su sonrisa, emitía cierta calidez inocente que incluso estando a su lado era capaz de contagiarte. Se volvía a sentir la llama de la vida. Ahora, con solo verla, podías sentir como un remolino te absorbía para soltarte en una depresión profunda, un dolor agudo que sólo la destrucción de todos sus sueños podía ser posible. Ser Gerold odiaba mirarla a esos ojos tan oscuros. Ir a Coronas era una sentencia de muerte. Ser Gerold se preguntaba cuál de los Targaryen había acabado con su niña.  Y cómo...Aunque tenía ideas  latentes.

-No habéis quedado como un cobarde. Os han hecho el daño suficiente para no seguir. Es comprensible, Lord Elliot- Explicó recordando aquella justa y cómo la sangre había empezado a manar de su hombro hacia la arena, Bárbara la había apreciado demasiado bien. Demasiado cerca. Las memorias de aquel charco de sangre la llevaron de vuelta a recuerdos dolorosos y crueles que la mantuvieron distraída por más tiempo del necesario mientras perdía el color de sus mejillas por una palidez preocupante. Habían pasado sólo dos semanas y la huella de los Targaryen seguía latente en ella. El hermano de Lord Elliot lo comprendería, si estuviese vivo. La voz del Glover volvió a traerla a la realidad -Deberíais mejorar a vuestras doncellas de servicio, nadie debería dejaros ir así por tierras ajenas-. Expresó mirandolo finalmente, pero con orbes vacías y carentes de cualquier sentimiento.

-¿No es en esos momentos cuando todos vuestros errores y peores recuerdos os atacan?- Preguntó mirandolo con un gesto serio y significativo, pero ambos fueron interrumpidos por Ser Gerold que se encaminaba hacia donde estaban elevando la voz -¡Lord Elliot!- Bárbara miró hacia donde estaba el caballero que miró al hombre saludandolo con la cabeza y luego miró a Lady Bárbara -Lord Robert os pide que atendais a Lord Elliot mientras él termina unos asuntos personales- Bárbara sabía a qué se refería con asuntos personales. ¿Cómo podían haber mujeres tan impúdicas? ¿Tan diferentes de ella? ¿Por qué no habían elegido a una de esas en vez de a sí misma?  Sin embargo, asintió. La muchacha, educada, contuvo un suspiro y miró a Lord Glover -Por favor, sígame- Le dijo de manera impersonal antes de empezar a caminar por delante de él, permaneciendo a una distancia prudente y teniendo a sus guardias formando un arco a sus espaldas para protegerla.


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Re: Lets play a little game {Bárbara}

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