Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Cuervos a Lady Cersei Lannister
Vie Sep 22, 2017 3:19 am por Destino

» UMHSB X Cambio de botón
Dom Sep 17, 2017 7:34 pm por Invitado

» Until my heart Stops beating X Élite
Mar Sep 12, 2017 9:30 pm por Invitado

» Nevermore ϟ Afiliación elite
Lun Ago 21, 2017 4:57 pm por Invitado

» Casting para Daenerys Targaryen
Dom Ago 20, 2017 1:11 pm por Daenerys Targaryen

» Cierre.
Sáb Ago 19, 2017 5:06 pm por Antiguos Dioses

» Untimely Arrival (Viserys Targaryen)
Sáb Ago 19, 2017 2:39 pm por Darren Belmore

» Una abeja en la Tormenta [Bryen Caron]
Sáb Ago 19, 2017 4:55 am por Maestre Aaron

» La Pequeña Política
Vie Ago 18, 2017 10:13 am por Diana Belmore

Afiliados Hermanos
Directorio 2 de 12
Afiliados Élite 8 de 45
GoT: Rising Ashes

Créditos del Foro
» Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
» Tablón de anuncios por Pyrite Wolf
» PSD, texturas y recursos de Picanta y Morrigan
» Imágenes y texturas de Deviant Art, especialmente de JJFWH. También de Google y Sébastien Bukowski
» Foro basado en la saga de Canción de Hielo y Fuego de GRR Martin.
» Sistemas realizados por el anterior usuario del Dios de la Tormenta, a quien agradecemos su impulso y apoyo para con el proyecto.
» Sistema de rumores y envenenamiento realizado por Los Siete.

Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Ashara Dayne el Mar Jul 18, 2017 4:12 pm

Después de la tempestad viene la calma
Día XX | Mes VI | Año 284 | Campoestrella | Daemon Velaryon




El cielo estaba nublado. Parecía ser que una tormenta, de esas extrañas que ocurrían de vez en cuando y de cuando en vez, se aproximaba a Campoestrella. El aire era frío y casi cortante, como aquel que decían se encontraba en el Norte durante los largos veranos. Ashara ladeó su cabeza, pensativa. ¿El frío sería así en el Norte? Ella nunca había visitado aquellas tierras indomables y frías; aquellas donde los lobos son los reyes en vez de los dragones. Acostumbrada a la áspera y ruda arena, la doncella de ojos púrpuras soñaba con la nieve. En alguna ocasión le había preguntado a Eddard cómo era la nieve. "Blanca y fría, muy fría. Con el tiempo es capaz de entumeserte los dedos e incluso las orejas, pero eso no quita que sea hermosa."

La realidad era que él jamás le había dicho eso. Ella tampoco le había preguntado. Había sido tan breve su ensoñación que duró lo mismo que había durado en caer en aquellas tierras la estrella fugaz que siglos atrás había atravesado los cielos.

Pero lo corto no le quitaba que ella no pudiera soñar e imaginar en aquella curiosa mente de ella.

En ocasiones pensaba en qué habría sucedido si el príncipe dragón no hubiera coronado a la doncella lobo del Norte. Se imaginaba que su princesa Elia aún estaría viva y radiante, cantando canciones de cuna a su pequeño Aegon mientras la suave brisa de Rocadragón mecía sus cabellos castaños y el sol tostaba su piel bronceada. Si se esforzaba un poco más era capaz de escuchar las suaves risillas de Rhaenys mientras a lo lejos se percibía las melodías del príncipe Rhaegar con su lira.

Y esforzándose mucho más, Ashara encontraba a Ned, allá parado en medio de la blanca nieve, sus ropas oscuras, los sigiles de su casa imponentes y gallardos, sus cabellos negros y sus ojos claros observándole con aquella forma tan intrigante; aquella forma que en tan poco tiempo ella logró amar con locura y desesperación. Ned la esperaba rodeado por aquella nieve que ella deseaba ver y tocar; rodeado por aquel salvajismo indomable de las montañas del Norte.

Desgraciadamente, por más que elevase las manos para alcanzarle, a él y a la princesa Elia, nunca era suficiente. Ella no podía alcanzarles. Mientras ellos se mantenían en aquel paraíso interminable, ella continuaba rodeada de arena y calor.

Y ahora una tormenta.

Cambió su mirada al sentir que sus ojos ardían. Si era producto de sus deseos de llorar o por lo fijo que había mantenido su mirada en el caliente horizonte, ella no sabía. Tampoco le importaba mucho. Arregló los tirantes de su vestido azulado en telas de hilo que se movían con violencia ante el viento de la tormenta. Sus cabellos, amarrados tras de su cabeza, se encontraba revueltos por los constantes embates del tiempo. Pronto llovería. Pronto habría una tempestad, y decían las abuelas que luego de ella vendría la calma.

Suspiró, luego tomó la cesta de algunas cosas que había conseguido en el mercado. No había necesidad de el buscar las cosas por sí misma, pero aquello le ayudaba a mantener su mente ocupada y no recordar las cosas que le hacían daño al corazón y a la salud. Se dispuso a caminar cuando vio a unos cuantos pies de ella una figura. Un hombre. Su semblante, sus ojos y su cabello provocaron una sacudida a su mente y emociones. Aquel espectro —¡sí tenía que serlo! ¡no había otra explicación para ver a alguien que creyó estar en las manos del Desconocido!— frente a ella se había mantenido en el olvido durante todos aquellos agonizantes meses. Aquel frente a ella le hizo recordar que, aunque en una noche en calma, ella había sobrevivido una tempestad. —D-Daemon...—


avatar
Nobleza
Ver perfil de usuario
Mensajes :
86

Volver arriba Ir abajo

Re: Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Daemon Velaryon el Mar Jul 18, 2017 9:00 pm

¿Qué es la muerte sino un respiro para ese terrible viaje que llamamos vida? En una guerra, cuando el grito de los soldados es lo único que los oídos son capaces de escuchar; la muerte es un abrazo lleno de paz. El extranjero de ojos violetas y cabellos blancos no se había detenido a pensar en ello desde hacía muchos años ya. Recordó las primeras batallas y cómo su espada cubierta de sangre buscaba los puntos estratégicamente más expuestos para arrebatar la vida a un hombre ¿Por qué atacar una pierna o un brazo? ¿Por qué ser tan cruel para dejarlo humillado caminando por una vida que, de por sí, ya demasiado cruel es?

A decir verdad, él esperaba esa misma justicia en un momento de igualdad pero nadie había llegado a tal punto en su camino. Había cierto dolor en sus facciones cuando notaba, casi como si leyese, un movimiento tosco de un ladrón o guerrero que peleaba para divertir algunas apuestas y, algo aburrido, daba ese único golpe con el filo al cuello, al corazón, a los ojos. Solo aquel que quiere morir pelea sin miedo a esto y parecía que aquella fijación le daba la sonrisa del Desconocido que le acompañaba, casi abrazándolo pero nunca llevándose, en esas tierras extranjeras.

¿Había tenido miedo alguna vez? Sí. Pero no a la muerte de él. Temía el destino de Elia Martell y sus hijos cuando aquellos ruines hombres atacaron Rocadragón. Temía la pudrición eterna en una habitación que parecía una cárcel de lujo mientras Doran se negaba a dejarle ir o ajusticiarlo. Temía el destino de los hijos de la princesa y el príncipe, únicas formas de traer paz a este horrible mundo que debería desaparecer cómo desaparecían sus héroes.

—Los amas tanto a todos ellos que te los llevas. En cambio a mí me dejas aquí, anhelando tu abrazo — había rogado en silencio la última vez que lloró con la mirada perdida allá donde debería estar, kilómetros de distancia, Marcaderiva, cuando se enteró de la caída de Monfort.

Tardó mucho en entender que si aun caminaba entre los vivos era porque el Desconocido lo necesitaba. Y fue por eso que con cada día, una nueva vida se perdía en el mundo gracias a él. Seres que no aportarían nada en el futuro. Si alguien hubiese sido así de piadoso con Aerys cuando éste empezó a enloquecer, el príncipe estaría vivo y todo sería diferente. ¿Qué es la piedad sino una herramienta de los cobardes para no ensuciarse las manos?

En Dorne no tenía aliados puesto que si bien Doran le había perdonado, sabía que nunca apoyaría una causa como la suya. No lo había hecho por Elia ¿Por qué habría de hacerlo por él? Slava se había marchado a cumplir deberes de dama con algún sujeto rico del Dominio y la única persona que quedaba capaz de ayudarle era demasiado frágil para meterla en su batalla. Eso no quitaba que pensase en volver a verla. Reconocía lo que era una mente dolida y las heridas de su corazón anhelaban un recuerdo al mundo que conoció.

Por eso en más de una ocasión se vio a sí mismo a punto de presentarse en Campoestrella pero, luego de pensarlo, volvía a alejarse. No era mucho lo que deseaba hacer. Solo llegar a verle de lejos y reconocer entonces que todo lo que había vivido no era una mentira de su mente. Él fue un Velaryon…Él peleó por algo una vez, hacía ya mucho tiempo. Pero la pregunta más latente que tenía en su corazón era si había hecho todo eso en vano.

Cubriendo su rostro y cuerpo con esas ropas oscuras de cuero que evitaban que el sol quemase su piel, se movía con lentitud por encima de las arenas del mercado. Días antes una niña lo había seguido en ese mismo lugar y le había mostrado donde estaba Campoestrella. Sus ojos se fijaron en el camino hacia esa fortaleza una vez después de otras mil y, de nuevo, negó para sus adentros. No tenía sentido hacerlo…

Pero entonces, su cuerpo se congeló en su lugar mientras el viento de las tormentas que venían, como si los Dioses estuviesen marcando un lugar notorio, movían sus ropas con firmeza y bravura. El extranjero se quedó observando una figura frágil ante él, viéndole con los mismos ojos de otros tiempos, los cuales no habían cambiado en absoluto. Y la frialdad de su alma, rota en mil partes, se quebró como si de un cristal se tratase. Solo sus ojos ella habría podido ver y aun así, le reconoció.

Sin mover un solo músculo para no llamar la atención, alcanzó el viento a traer su nombre a sus oídos. Fue como una caricia para su memoria aquella palabra que casi se le había olvidado en los años perdidos que pasó en tierra dorniense. Bajó el cuero que cubría la mitad de su rostro y un esbozo de sonrisa se dibujó en sus labios. Y en medio de la tormenta que empezaba a alzarse, sin siquiera cruzar palabra alguna, el Velaryon reconoció su dolor en unos ojos que no eran los suyos. El luto que él también había pasado y del cual no lograba recuperarse siquiera. Sus pasos eran sordos en comparación al sonido del viento y cómo los puestos del mercado empezaban a moverse alrededor de ambos, haciendo caso omiso a ellos siquiera. Y entonces llegó a ella y le envolvió con sus brazos fuertes como una vez lo había hecho hacía ya mucho tiempo cuando le pidió que protegiese a Elia Martell.

—Lo lamento tanto, Ashara— su voz era amarga, grave y gastada. Su frente se apoyó sobre la cabeza castaña de la joven mientras sentía el aroma de sus cabellos como si fuesen flores notándose la altura de él en comparación a la de ella. —No pude hacer más… —

Un pésame que nunca había dado a nadie del hombre que una vez había jurado proteger a la familia real. Un hombre que había dejado de ser quien era cuando aquel príncipe encontró la muerte  en manos de un cruel rey que debía morir. Daemon era un hombre roto que buscaba la muerte porque todo lo que conocía estaba muerto. Pero ahora, de la nada, alguien que había vivido lo mismo que él aparecía en su camino después de tanto tiempo y sin saber por qué, volvía a hacer latir un corazón con una felicidad que no podía explicar, agradeciendo al Desconocido no habérsela llevado a ella también. Y con su sóla presencia viva en el mundo, lo que pasó aquella noche que cambió su vida en Rocadragón había valido definitivamente la pena.
avatar
Nobleza
Ver perfil de usuario http://leyendadehieloyfuego.forosactivos.com/t412-chelsted
Mensajes :
53

Volver arriba Ir abajo

Re: Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Ashara Dayne el Miér Jul 19, 2017 6:37 am

Después de la tempestad viene la calma
Día XX | Mes VI | Año 284 | Campoestrella | Daemon Velaryon




—D-Daemon...—

Aquel nombre había abandonado su garganta por primera vez en mucho tiempo, y se sentía extraño. Verlo allí frente a ella, como una especie de espectro, la hizo sentir culpable y miserable. Culpable por haberse sumergido en su dolor y no haber ni siquiera preguntado por él. ¡Por él! ¡Por quien había arriesgado su vida, sus títulos y su honor por salvarles! "Soy una persona terrible," pensaría, sintiendose miserable al solo imaginar qué horrores habría pasado el hombre frente a ella. Pues él, al igual que ella, lo había perdido todo.

Honor. Títulos. A su mejor amigo y príncipe.

Antes de que pudiera darse cuenta, sus fuertes brazos la rodearon y la empujaron a un abrazo. Los ojos púrpuras de Ashara se abrieron de par en par ante el repentino acto, sin embargo, no lo rechazó. La calidez del cuerpo del ex castellano de Rocadragón le hicieron recordar todo lo que alguna vez tuvo y perdió. Le hicieron ver con mucho más detalle a su princesa y a sus niños, todos reunidos en una de las terrazas de la fortaleza. Sus delicados dedos se agarraron con fuerza de la fábrica de sus ropas. Estaban ardiendo ante el calentón provocado por su caminata en el desierto. —Me alegra tanto de que estés vivo...—

Entonces escuchó sus palabras; escuchó la voz que la salvó aquella horrible noche. La voz de quien consideraba un héroe... la misma voz de quien había olvidado debido al dolor. Su voz se escuchaba tan amargada y rota, que Ashara deseó tener la fuerza de arreglarla. Pero ella no podía. De la misma forma en la que nadie sería capaz de volver a enmendar los pedazos rotos de su corazón, nadie podría arreglar a Daemon. Sus labios temblaron y sus ojos se humedecieron por las lágrimas. —E-Elia... E-Elia...— inclinó su cabeza hasta perder su rostro entre las telas del ex castellano.

Ashara no pudo resistirlo. —D-Daemon, ellos la mataron...— sollozó, sus puños agarrando con fuerza su ropa. Aerys. Las intrigas de la corte. Rhaegar. Arthur... —Ellos la mataron,— la imagen de su princesa lanzándose al vacío por un corazón roto le provocó un dolor horrible en su corazón. Su princesa, su mejor amiga, la persona a la que más admiraba... había sido arrebatada de aquel mundo de una forma cruel e injusta. Había dejado a sus niños solos en el mundo, rodeados de zorros y dragones. ¡No era justo! ¡No era justo! —¿P-por qué?— cuestionó en un hilo de voz roto.

Lloró amargamente. Quizás por unos minutos, quizás había pasado una hora. Pero su alma encontró un poco de consuelo en los brazos del hombre con el que había vivido en el pasado toda una serie de desventuras. Y tenerlo frente a ella la hacía recordar que todo era verdad. Que todo había sucedido. No eran sueños ni pesadillas. Todo había existido porque allí estaba Daemon para confirmarlo. Allí estaba él para compartir sus penas y su dolor. Y parecía ser que, en un mundo tan grande como aquel, solo estaban ellos cargando sobre sus hombros la pérdida producto de la calamidad y ambición.

Se apartó de él con suavidad, sus ojos púrpuras y pálidas mejillas con tintes rojos. —R-regresemos a la fortaleza. No debemos estar aquí para cuando la tormenta llegue,— señaló a su alrededor. —Vamos, tenemos mucho de que hablar,— extendió su mano para que él la tomase. Tenían tanto de lo que platicar que probablemente una vida no bastara para ello.


avatar
Nobleza
Ver perfil de usuario
Mensajes :
86

Volver arriba Ir abajo

Re: Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Daemon Velaryon el Miér Jul 19, 2017 8:31 pm

¿Cuánto habría durado el abrazo que unió a dos almas rotas como si fuesen una, llorando por aquellos muertos que jamás volverían? Solo el tiempo lo sabría. Como si se uniese al duelo del Velaryon y la Dayne, el viento les envolvió con firmeza, trayendo un poco de paz a esas almas huérfanas. Daemon, el hombre de mirada violeta y gestos afilados escuchó con dolor las palabras de Ashara; aquellas que se había negado a creer al principio, apenas le habían comunicado la noticia. “Suicidio”, decían las palabras de los que hablaban de lo sucedido en Desembarco, pero él siempre se negó a aquello. Elia no se suicidaría, pelearía con cualquiera que afirmase lo contrario. Elia Martell era una mujer de espíritu ardiente y más ardiente temperamento. Y ahí estaba Ashara, afirmando lo que él ya sabía.

“Ellos la mataron”- Cerró sus abismales ojos, ensombrecidos por la furia mientras recordaba aquellos lejanos momentos en que habían discutido con la princesa Martell. Esa última mirada que había dicho más de ambos que cualquier otra cosa. Él era leal a su príncipe, tanto que dio su vida por su familia y sus anhelos, pero eso le valió ser desleal a su propio corazón.

Elia Martell…La había ofendido, la había alejado. Necesitaba alejar a esa mujer de él si era hallado traidor para que el peso de la corona y la ira del maldito rey le ejecutase solo a él y solo por eso, guardó en silencio su amargura volviéndose un traidor en sí, pero a sí mismo. Recordaba la mirada que ella le había dirigido al salir de la habitación. Recordaba cómo había evitado mirarle cuando se fue a Campoestrella. De haber él actuado diferente ¿Ella no se habría sentido tan sola?

No notó entonces que mientras Ashara lloraba en su pecho como una pequeña florcilla del desierto, él se había olvidado de llorar. Su mirada estaba clavada en un punto fijo, en el polvoriento ambiente que chocaba con sus ojos humedeciéndolos pero ya no reconocía lo que era el alivio del llanto.

—Eso es lo que hacen. Matan y destruyen todo lo que es hermoso en este mundo —susurró amargamente, olvidando aquellos códigos de castellano de mantener la lejanía de una heredera y no tocar más de lo que debería. Sus brazos le envolvían como si fuese una hermana pequeña junto a él, preguntándose por qué la vida era tan injusta. Sostuvo a la pequeña flor en silencio, acariciando sus cabellos suavemente con esas manos llenas de cortes y durezas que la vida en Dorne le había dado. No recordaba haber tocado algo tan suave antes; quizás sí la tela del vestido de alguna prostituta que se asfixiaba entre sus manos y por primera vez en años, deseó que su abrazo no fuese capaz de apagar del todo la existencia. Era la única persona a la cual no le pasó por la cabeza presentar al Desconocido antes de tiempo porque ella, con su sola existencia, podía hacer del mundo un lugar más bello y, en su terrible egoísmo, el Velaryon se negó a que le arrebataran eso también.

Se dejó llevar con la mano suave de la doncella observando como ese cuerpo pequeño le guiaba a él, más grande en tamaño y amargo en temperamento por medio de una tormenta que empezaba a levantarse. Soñó por un instante en que frente a él estaba Daenyra, su hermana, volviendo del mundo de los muertos para sacarlo de ese estado de perdición en el que se encontraba. Caminó en completo silencio observando la silueta por la espalda de Ashara Dayne. ¿Y si lo llevaba a ser enjuiciado? Todas las defensas del Velaryon estaban totalmente por el suelo en ese instante, dejando de ser la fiera en la que se había convertido para volver a ser, por un corto segundo, alguien que cree en los demás.

Pero entonces su paso se detuvo en el camino y sin soltar la mano de Ashara, le observó para luego, ver la Fortaleza a lo lejos.

—No pueden verme ahí. Si el rey se entera que estoy vivo…—empezó a decir para entonces encontrar los ojos de la Dayne ante él y mirarle con esa sombra oscura delineando sus formas —Daemon Velaryon está muerto, Ashara. Dorne le perdonó pero la Corona no lo ha hecho. Nunca lo hará. —
avatar
Nobleza
Ver perfil de usuario http://leyendadehieloyfuego.forosactivos.com/t412-chelsted
Mensajes :
53

Volver arriba Ir abajo

Re: Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Ashara Dayne el Jue Jul 20, 2017 7:11 am

Después de la tempestad viene la calma
Día XX | Mes VI | Año 284 | Campoestrella | Daemon Velaryon




La mano de Daemon, en comparación a la suya, era mucho más grande, además de estar áspera y curtida por heridas. La Dayne se preguntó mentalmente si aquellas manos habrían tenido que matar para sobrevivir durante todos aquellos meses. Él era un experto guerrero y ella lo había visto ya en acción durante aquella fatídica noche del saqueo de Rocadragón. ¿Cuantas vidas había extinguido Daemon a lo largo de su vida? Habían preguntas que eran mejor no preguntar. Le dio un leve apretón, casi como si estuviera asegurándose de que él no era un espejismo producto del calor... asegurándose de que él estaba allí con ella y todo era real.

Al percibir que la calidez de sus dedos no se extinguió por su suave apretón, la doncella suspiró.

La fortaleza de Campoestrella estaba cerca, viéndose impresionante desde el punto donde ambos estaban. Solo faltaba muy poco para llegar a la seguridad que esta proporcionaría por la cercana tormenta, sin embargo, sus pasos se detuvieron. Daemon se detuvo repentinamente sin soltar su mano. Ashara se volteó, sus ojos violáceos expectantes. ¿Ocurría algo? —¿Daem...— sus palabras fueron calladas por la preocupación de él.

Su preocupación era una totalmente válida. Ashara podía comprenderle perfectamente, pues si ella hubiera estado en sus zapatos ella también se habría sentido igual. Con todo lo que él había pasado durante los pasados meses, Ashara se preguntó mentalmente si él habría sido capaz de conciliar el sueño sin imaginar que alguien vendría por él para cortar su garganta.

Ella ocasionalmente tenía esas pesadillas.

—Él no lo hará,— prometió, su suave voz determinada. —Él jamás lo sabrá. Nada que ocurra en Campoestrella llegará a sus oídos.— Era difícil creerlo cuando su propio hermano, Arthur, era miembro de las capas doradas del Rey.

Su hermano, uno de los amigos más cercanos de Rhaegar, aún continuaba sirviendo al Rey... Ashara solo podía pensar que su hermano lo hacía por el honor de su apellido y nombre. No tenía otra explicación coherente para entender por qué Arthur continuaba protegiendo al hombre que había enviado a sus soldados a matar a su propio hijo. No entendía como él podía congregarse entre todos aquellos que habían matado a cientos y habían catalogado a Rhaegar Targaryen como un traidor. Habían tantas cosas que ella no podía entender de su hermano que prefería en ocasiones ni pensar en él. Su hermano le había fallado a Rhaegar, había perdido su honor cuando asesinó a Jon Arryn... y le había destruido el corazón al matar a Eddard.

—Arthur no está aquí. Él no viene a Campoestrella desde lo ocurrido,— sus ojos mostraban todas las emociones que recorrían su delicado cuerpo. Tristeza, desilusión... —No hay forma en que nadie tenga contacto con Desembarco del Rey.— Tomó una bocanada de aire. —Y yo tampoco permitiría que algo así ocurra. Como futura Señora de Campoestrella te prometo que nada te ocurrirá, solo confía en mi, por favor.— Su hermano mayor no se encontraba bien de salud y los maestres no auguraban una recuperación, y estando este sin hijos, Ashara era la próxima en la línea de sucesión.

Una tenue sonrisa se dibujó en sus labios. —Si Daemon Velaryon está muerto entonces deberemos encontrarte un nuevo nombre e identidad en Campoestrella. Mi hogar está abierto para ti, siempre lo estará.— Le debía eso y mucho más por todo lo que había hecho por la princesa, los niños y ella. Observó sus manos aún entrelazadas. —Lo prometo.—


avatar
Nobleza
Ver perfil de usuario
Mensajes :
86

Volver arriba Ir abajo

Re: Después de la tempestad viene la calma — Daemon V. {FB}[priv]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.