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“El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

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“El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Alyn Celtigar el Vie Jul 07, 2017 11:06 pm




“You'll be loved by the millions and great at your task
but no one will see who is under the mask!”


Existía un mundo donde la corrupción no había llegado. Los Bardos solían cantar de un reinado lleno de paz y justicia que se desvanecía con el fuego de un dragón yaciente. Luego de lo sucedido en Poniente, todos los bardos callaron.

Nadie sabía si existía o no la justicia pero incluso los más tontos aprendieron que nadie pisaba la voluntad del Gran Dragón Targaryen, ni siquiera su propio hijo y la sangre de miles dio una clara respuesta de ello.
Pero en esos momentos en que la nube de la guerra lo envolvió todo, mil y un delitos se escondieron detrás. Uno era producto de quienes hoy llaman héroe cuyo verdadero rostro solo los dioses conocen. El Norte ocultaba bajo su helado infierno la sangre de miles de caídos traicioneros y traicionados. Pero además de todo, se escondían los secretos que ni siquiera los muertos eran capaces de rebelar. Sin embargo, hasta el más sabio sabe que cuando las cosas no se hacen completamente bien, siempre un vestigio del pasado puede golpear la puerta y hacer que nuestros viejos demonios vengan a visitarnos.

—Lord Celtigar— la voz del Maestre Dormin era acallada por un tartamudeo leve mientras su mano se extendía hacia el Gran Lord de Isla de Zarpa —Un cuervo trae un mensaje que solo sus ojos pueden ver. No hay sello ni nombre, Señor. —

La mirada de Alyn fue despreocupada hasta que leyó las cortas palabras que rezaba aquel pequeño pergamino entre sus manos.

“El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

La mandíbula del hombre de mirada amatista se apretó ante aquello a la vez que su ceño formó una arruga en el centro de ambos ojos.

“El Blasón era un cangrejo y escuché tu nombre de los soldados. No trates de engañarme, no soy tonto. Si me reconoces, en los muelles puedes encontrarme cuando el sol está en lo más alto. “Busco al Señor de las Mareas” me dijiste. Ahora yo busco aquello que prometiste si te lo daba”

Mil infiernos ardientes no se comparan a lo que recorrió a Alyn Celtigar en aquél instante. Un extraño código de honor inexistente lo llevó a dar su palabra de apoyo al norteño perdido que le diese esa información pero, siendo sincero, nunca pensó que esto volvería a él.

—¿Problemas, mi señor? — preguntó el maestre pero Alyn negó con la cabeza suavemente mientras escondía ese pergamino en su gran mano y lo lanzaba a la leña ardiente, a su lado.

—No, ninguno. Dormin, llama a mi castellano. Que prepare mi caballo. Iré a recorrer los muelles con dos de mis hombres. — Sus ojos purpúreos se orientaron al cielo. El día en el cuál el sol más alto estaba era el mediodía. Eso lo sabía perfectamente porque era el momento en que los navíos mercantiles llegaban con lo que se traía de Dorne.

No tardó el gallardo Alyn de salir de su  fortaleza con un caballo negro como la noche, en contraste con la pesada armadura blanca que llevaba sobre su cuerpo. Una imagen que muchos que vivían en Isla Zarpa acostumbraban a ver puesto que, para ellos, su señor era la representación del caballero y héroe, aquella que en otros  tiempos asociaron a Rhaegar Targaryen.

El caminar de sus caballos era lento y pensado. Sus hombres fueron quedando atrás mientras Alyn empezaba a ir más rápido, adelantándose a ellos con la capa oscura meneándose al viento así como sus cabellos. Nadie preguntaba por qué había decidido ir a los muelles en ese momento, solo lo seguían como fieles hombres que eran. Si aquel sujeto que le buscaba estaba cerca, debería verlo llegar. Alyn era capaz de olvidar rostros con tremenda facilidad, más si consideraba que éstos ya no existían. Pero tenía la idea de que aquél que conocía su nombre puesto que envió un cuervo directo a sus manos encontraría la forma de hacerse ver.
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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Elliot Glover el Jue Jul 13, 2017 3:52 am

Durante la guerra en su tierra natal, esa que intentaba olvidar por todos los medios posibles, conoció a muchas personas. Se podría decir que fue el inicio de su vida como mercenario, vendiendo información al mejor postor a cambio de otros favores pues, lo sabía, tarde o temprano los necesitaría. Ese momento era ahora. En realidad, tenía más de un mes cobrando favores. Todavía no estaba muy seguro de su destino, pero algo tenía bien claro: quería la cabeza de tantos Starks como pudiera puestas en estacas a la entrada de su nuevo hogar. A pesar de eso era consciente de la realidad de las cosas, que nadie había amenazado a Ethan para que siguiera a Stark, pero también estaba seguro que las cosas pudieron haber salido mejor para todos, que el lugar al que perteneció toda su vida a pesar de sus viajes no debería ser punto y a parte. Eso se debía en su totalidad a el ego de los lobos. Tenían suficiente, pero siempre querían más. Mucho más. Todo sin importar a quién se llevaran entre la multitud. ¿Qué era un Glover en comparación de ellos mismos? Como fuera, ya tendría de obtener lo que quería. De momento se dedicaría a vivir como la Bestia cuando fuera necesario y, gracias a esa máscara, obtener algo que detonara el plan perfecto para acabar con los lobos.

Su caso actual, por el contrario, se podría decir que era un tanto más personal. Era necesario ubicar a ciertas personas de su círculo de amigos antiguo, ese que había tenido durante su infancia viajando con los Stark pero, ciertamente, también era necesario que no lo identificaran a él como el receptor de dicha información. Y para eso tenía un plan. Usaría uno de sus muchos favores. Claro que llegar hasta él le fue un poco complicado dado el lugar en el que estaba. El norte era su territorio, el sur no lo era tanto. De manera que fue necesario pagar algo de oro hasta llegar a él. Lo recordaba bien, desde luego, ya que Elliot extrañamente olvidaba una cara, menos aún una que la tuvo cautivo, y ese hombre que había visto no muchas lunas atrás era el mismo que en ese momento paseaba por los muelles, justo el lugar acordado. Desde su posición aventajada en la distancia, sobre un esquife cuyo dueño desconocía, esperó con calma hasta que se adelantara lo suficiente a sus sirvientes. Los temas a tratar nada tenían que ver con ellos y le molestaba la idea de que alguien los escuchara. Divertido, Elliot paseó por la orilla del pequeño barco hasta caer, gracilmente, sobre las aguas poco profundas dónde estaba atrancado. Con calma, salió del agua, arrastrando las botas y viendo los estragos. El bajo de sus pantalones estaba algo húmedo pero podría sobrevivir. Se preguntaba si el cuervo no había sido demasiado. No es que muchos supieran de sus negocios, pero dudaba que exponerlo de esa forma le agradara mucho al castaño. Se encogió de hombros para sí mismo. Qué más daba ahora. ¿Qué tenía que perder? Lo cierto es que no mucho.

Fue ahí cuando se encontraron, mejor dicho, cuando el rubio hombre se interpuso en el camino de la bestia de pelaje oscuro aún a sabiendas de que pudo haber sido lastimado. Poco le importaba. Así que hizo una ligera reverencia, más una simple inclinación de cabeza, y le sonrío de buen grado.

- Gracias por venir, mi Lord. Veo que en estas tierras le va mucho mejor que en el norte- saludó, teniendo cuidado. Al final de cuentas, él era un recién llegado y lo último que quería era despertar sospechas de nada. Un perfil bajo le venía de maravilla, más si sus negocios ocultos estaban en peligro por su personalidad pública.


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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Alyn Celtigar el Jue Jul 13, 2017 9:48 pm






“You'll be loved by the millions and great at your task but no one will see who is under the mask!”






—Entonces deberías saber que la dama de la suerte me sonríe en este territorio. — susurró mientras sus ojos lapidantes caían cual juez ante aquel forastero. Casi inmediatamente pudo sentir el sonido de los cascos de los caballos de sus seguidores apresurándose, pero hábilmente elevó su mano diestra para afirmarles que todo estaba bien. Siquiera les dio una mirada por encima del hombro, encontrándose los ojos del Lord con los del Maestro de Armas que dirigía a los defensores de la Isla de Zarpa. Por supuesto, no hubo una sola queja ante aquella advertencia de mantener distancia, deteniéndose los caballos en seco sin avanzar. Nadie intervenía en los asuntos de su señor. Aquel desconocido podía ser cualquiera y sería cuestionar el honor y el valor del gran Celtigar afirmar que necesitaba que lo protegiesen cuando él ordenaba lo contrario.

El corcel de Alyn Celtigar comenzó a caminar suavemente alrededor de la figura ante él, analizándolo en silencio. No podía negar que tal aparición le desagradaba un poco, puesto que le llevaba a meditar si hubiese sido una acción sabia acabar con la vida de aquel extraño en lugar de dejarlo libre con una lengua capaz de hablar. Un leve movimiento de la cabeza fue suficiente para cortar con los preámbulos.

—Hum… — hizo un gesto sordo para despues bajar del caballo. El sonido de la armadura era particularmente suave, quizás por el trabajo del metal que habían hecho para hacerla lucir más que proteger. ¿Quién necesitaba armadura en su propio territorio? Era un atuendo que lo mostraba como héroe de Isla de Zarpa e inspiraba a sus niños, pero tal como la buena publicidad, podía ser efectiva más no especialmente buena.

Paseó lentamente, sin dejar de mirarle, notando a lo lejos un bote medio viejo con el cuál, supuso, el extranjero había llegado. Al menos, eso delataban sus húmedas ropas. Con un movimiento del rostro hizo un gesto de confusión para finalmente volver a colocarse frente al extranjero — Lamento que mi recibimiento no sea adecuado. No esperaba volver a ver vuestro rostro y ahora que lo hago, no sé si aplaudir vuestro valor o bien, tomarlo como una amenaza — su voz era suave pero ligeramente amenazante  gracias a la gravedad de ésta. Se notaba que hablaba para que nadie más les escuchase. Fue entonces que una leve sonrisa se dibujó en sus labios —Siendo sincero, había evaluado el hecho de dejaros vivo como un riesgo pero, luego pensé ¿qué posibilidades hay de que los Dioses vuelvan a unirnos en la misma tierra? ¿Qué posibilidades existen en el mundo de que puedas encontrarme y …? ¡Aquí estamos! Es intrigante, lo admito — agregó, cruzando sus pesados brazos para sonreír más abiertamente al final.


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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Elliot Glover el Sáb Jul 15, 2017 5:29 am

Él sonrió a su vez, desde luego, a sabiendas de que el castaño decía la verdad. Un paso en falso y Elliot terminaría peor que la vez que lo conoció. Lo recordaba como si hubiera sido ayer. Estaba en sus cosas, planes para salir a la batalla con algunos de sus hombres pero fue necesario desviarse un tanto, al menos en lo personal. Una mujer, como siempre, le había llamado la atención más que otras tantas. Las mujeres terminarían matándolo. De una forma u otra, Elliot fue preso por los hombres cuya lealtad tenía el lord frente a él en ese momento. No fueron días sencillos para nadie entre el intentar obtener información y el conseguirla. Por un lado, Elliot debía salir del apuro en el que estaba, por el otro, lord Alyn quería la información necesaria. Y luego estaba ese supuesto de que los datos ya no fueran correctos. La sola idea era un fastidio. Por fortuna todo había terminado bien para ambas partes pero, si cometía un solo error en el presente, sería suficiente para echar todo por la borda.

La presencia y acercamiento de los otros dos montados le recuerdó su situación y la mala manera en que todo puede salir de seguir abriendo la boca. Estaba acostumbrado a dominar ese pequeño espacio de tierra que a él siempre le había parecido los 7 reinos al completo, así que no estaba muy acostumbrado a tener que pedir las cosas dos veces y, mucho menos, con humildad y respeto. Toda su vida la había pasado como si de un príncipe real se tratara y ahora, de pronto, debía darse cuenta de su situación. En ese momento por primera vez en la vida, sintió que quizá su cargo no era tan preocupante como él había pensado.

Vio al lord controlar a sus sirvientes y les dedicó una inclinación de cabeza, algo entre un saludo real y una burla. A pesar de todo no podía hacer a un lado como si tal cosa su parte altanera. Pero se limitó a escuchar tranquilamente el soliloquio de lord Celtigar, negando suavemente con la cabeza cuando hizo referencia a algo tan vil como saberse una amenaza. No, a pesar de todo no era tonto y estaba seguro que, de ser visto como una amenaza, se le aplicarían las formas que a una plaga: la exterminación a como dé lugar. Para nada, de momento quería ser tratado como un aliado y no más. Como el mismo lord Celtigar lo decía, ¿qué probabilidades había de que ellos se volieran a topar? La respuesta parecía sencilla: una sola a causa de algo fuera de sus manos.

- No represento una amenaza, mi lord. Si estoy en el sur no es más que por un desafortunado evento ocurrido en mi casa...- no dio más explicaciones al respecto y no lo haría, ni con él ni con nadie. Lo ocurrido en el norte era asunto exclusivamente suyo- Por el contrario, se podría decir que he venido a ofrecerle mis servicios como... informante...- si es que a alguien de su tipo se le podría llamar así. Hacían muchas más cosas que informar y, no había duda alguna en ello, a dónde quiera que fueran la muerte y destrucción los seguía. Era por eso que una idea brillante llegó a su mente. ¿Qué pasaría si, en lugar de exigir el pago de un favor, intercambiara una información por otra. De esa forma tendría lo que quería, en el camino de cumplir cualquier encargo de lord Alyn podría conseguir más, y recibiría como honorarios rumores ciertos u oro en metálico. Era el trabajo perfecto, el sueño de todo mercenario.


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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Alyn Celtigar el Lun Jul 17, 2017 7:36 pm





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Sin siquiera esperarlo, fue la mente la que comenzó a mostrarle fragmentos libres de lo que hubo pasado en aquellos tiempos sombríos. Otros habrían perdido el sueño ante la sangre derramada sobre la nieve helada pero, a decir verdad, Alyn había logrado escudar sus emociones con firmeza. No era bueno tratando el lado emocional de las cosas y sabía que si dejaba que la culpa aflorase entre las pequeñas grietas de su alma, terminaría ahogado…muerto.

Casas del Norte, saqueadas y quemadas. Cadáveres expuestos sobre la nieve como si fuesen leña a volverse cenizas y soldados, tomando por la fuerza a mujeres que se negaban a ser tomadas. ¿Cómo olvidar semejante escena? Nadie en toda Isla de Zarpa aplaudiría a Alyn de saber que él vio con sus ojos amatistas aquello y rara vez intervino.

Excepto una.

Una mujer de cabellera roja como el fuego. Según el territorio, era Invernalia o una casa cercana. Si algo se sabía de la invasión fue que Invernalia nunca cayó en manos del enemigo. Sobre un caballo, cubierta por pesadas capas de cabello de oso, se dirigió entre sus hombres evitando tumbar algunos mientras éstos trataban de sujetarla pero la suerte estaba de su lado. Buscaba escapar y Alyn lo supo al instante. Al pasar a su lado, su mirada se cruzó con la de aquella extraña mujer de facciones hermosas y ojos tan azules que destacaban en el rojo que teñía sus ropas. No le interesaba detenerla; no para que dañasen su bello cuerpo en aquel asedio.

Pero Alyn era un hombre curioso y esa mirada era algo que le seguiría por un tiempo. Recordó subir al caballo al instante y seguirle sin dar palabras a nadie. Luego habría notado cómo baños de sangre caían sobre la nieve pero en el momento, realmente creyó que esa mujer estaba sana.

Sus pensamientos volvieron al presente, frunciendo el ceño para reencontrarse con su interlocutor. El norte estaba en sus venas; seguramente también en sus modales.

—Hay un asunto que quedó en el Norte y dadas mis intenciones, nunca pude aclarar mucho de él. Había una mujer de cabellos rojos. Salió, estoy más que seguro, de la fortaleza de Invernalia. Cuando la alcancé, había muerto por sus heridas ¿Reconoces esta descripción? — se cruzó de brazos. No es que le interese realmente saber quién era pero, debía estar seguro de cuánto era capaz de saber acerca de sus tierras y la historia en ellas aquél norteño. —Todos los Stark poseen el cabello oscuro ¿Por qué había una dama besada por el fuego entre ellos? —

Sus ojos se perdieron por el gran océano y se vio a sí mismo sorprendido de volver a recordar. Hay cosas del norte que era mejor que hubiesen muerto bajo la nieve. Esperaba que ese sujeto no sea una de ellas…
Entrecerró los ojos y le miró por encima del hombro.
—Dame esa información y podremos llegar a un trato. No te ofendas, solo quiero saber si vales mi inversión ahora que del norte, eres de lo poco que queda. —

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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Elliot Glover el Sáb Jul 22, 2017 6:18 am

Más allá de la casa Glover, todo lo ocurrido en el norte había sido lamentable con creces. A su ver, y aún siendo amigo de la infancia de muchos de los involucrados, todo el asunto le parecía casi un lío de faldas, más controlado por las mujeres manipuladoras tras los hombres idiotas que se dejaban hacer. Como fuera, el desenlace estaba hecho y no había marcha atrás. Por si fuera poco, aún cuando no quería formar parte de eso Elliot como muchos otros norteños, terminó envuelto en el problema.

Sin intentar justificarse de ninguna manera, se decía que hizo todo lo que pudo para aligerar la carga de las personas que su padre tenía a su cuidado. Sí, se podría decir que era su pueblo, su pequeño trozo de tierra lleno de personas trabajadoras que vivían el día a día; pero también era un hecho que, como respónsable, lord Glover estaba a cargo de su seguridad, una que se vio mermada con los ataques y las estupideces hechas por Ethan. Ese daño sería irreparable, razón por la cual Elliot se encontraba en el sur, en un sitio gobernado por alguien que no era un niño perdido en mitad de la ignorancia con demasiado poder para controlarlo. No, lo mejor era alejarse del norte, de casa, de su familia y, por ende, de los problemas.

En esas estaba, pensando en nada particularmente, en todos los problemas que el norte y su guerra estaban acarreando a su vida, cuando escuchó su increpancia. Automáticamente, Elliot alzó la ceja. Cabellos rojos... Invernalia... Starks... Sobre todo eso último le hizo un poco de ruido pues el apellido en cuestión se había vuelto una especie de taboo para su persona. Luego de años de amistad y relación, esa familia parecía un virus del que no podía librarse ni siquiera poniendo tierra de por medio. Pero, si no se equivocaba, la descripción no le sonaba para nada desconocida. La recordaba de su último viaje a la casa de los lobos, de sus últimos momentos de mediana felicidad con los que había reconocido toda la vida como sus amigos. La recordaba, si es que estaba en lo cierto, como una Tully, algún tiempo antes de contraer matrimonio. ¿Hablaría, a caso, ese hombre de la misma persona? Recordó su sonrisa y la forma en que le gastaba bromas, incluso la manera divertida en que ponía los ojos en blanco cuando Elliot decía una tontería. Qué tiempos aquellos... parecían sacados de otra vida completamente diferente a la que vivía...

Entonces las palabras del hombre lo tomaron por sorpresa. Nunca había pensado en sí mismo como "lo poco que quedaba del norte", por no decir lo único. Guardó silencio un momento más, pensando detenidamente sus palabras. Ahora no estaba tan seguro si la información que requería valía tanto la pena. Hablar de su antigua casa y lo ocurrido allá no era una de las cosas que más le agradara hacer.

- No veo, mi lord, cómo esta información le servirá de nada para saber "si valgo la inversión". Si la mujer en cuestión está muerta, no veo el caso de saber su origen- claro que lo veía pero, como todo buen negociador, quería obtener todos los datos posibles respecto al comprador, más concretamente, toda la información que pudiera darle una ventaja sobre el mismo.


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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Alyn Celtigar el Lun Jul 24, 2017 8:56 pm





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¿Cómo podría entender el norteño sus razones cuando, en realidad, no tenía ninguna? Curiosidad mal sana hacia aquella joven que le había cautivado en medio de la guerra donde miles de almas cayeron en los brazos del Desconocido. La mirada de Alyn Celtigar ahora se posaba en las aguas bravas que empezaban a acariciar la costa mientras el viento movía sus cabellos así como su capa. Podría haberle dicho secamente “¿Cómo te atreves a cuestionarme cuando vienes a mis tierras a mendigar mi ayuda?” pero esa no fue su primer impresión. Alyn estaba ligeramente vencido por los recuerdos y caprichosos como éstos son, esa dama llegó a su mente como una invitada inoportuna. El Celtigar cruzó los brazos y observó el océano de nuevo, y sin volver la vista a quien acababa de llegar y le preguntaba sus razones.

—Conoces la  guerra y sabes lo que es arrebatar vidas. Algunas mujeres lloran mientras caen bajo la caricia de las espadas. Otras…otras se entregan buscando ser salvadas. Jamás he visto una como ella. Corría entre los hombres, llegando a tirar a algunos al suelo con su caballo. Su mirada lejos estaba de ser temerosa, por el contrario...era desafiante. —empezó a decir, llevando sus dedos a la barbilla mientras sus ojos meditabundos se perdían en la nada.

—¿Qué se puede decir de un mundo donde el valor de una mujer es algo poco visto? Si tú te encontrases con ello en el campo de guerra ¿No te interesaría saber de quién se trataba? —
En el fondo, ALyn no tenía razones para preguntar quién era esa mujer y menos para saberlo. La mujer más valiente que conocía era Daerys, su hermana y aun así, le intrigaba pensar que, en una situación similar, quizás ella no hubiese hecho algo semejante a lo que hizo esa dama infectada por el fuego en su cabello.
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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Elliot Glover el Mar Jul 25, 2017 4:57 am

No había la menor duda, Elliot sabía a quién se refería. La había visto cientos de veces, incluso había llegado a compartir la mesa y ciertas intimidades. Ella lo llamaba por su nombre de pila y él a ella también. Se podría decir que, a su manera, habían sido amigos mientras ella estuvo con vida. Era una lástima, desde luego, que una chica tan joven, con tanto futuro, hubiera muerto por una guerra como esa, por un ideal como ese. Reprimió un suspiro sólo de recordarla. Es por eso que, para alejar esos pensamientos de su mente cuestionó al lord sobre su importancia. Hasta dónde sabía ella nunca había convivido con nadie de ese lugar, dudaba incluso que hubiera estado en la Isla de Zarpa como para siquiera topárselo. Entonces ¿por qué el interés en alguien que ya no existía?

Pero lo entendió, desde luego. Ella en vida había sido una mujer cautivadora e, incluso, fuerte. El tipo de mujer que controla a los hombres a su manera, dejándolos que piensen que llevan las riendas del mundo mientras la que realmente maneja todo es ella. Elliot sonrió pensando en lo desafortunado y magnífico que sonaba todo ello. Siempre pensó que él se casaría con alguien así... claro, cuando creía que todavía tenía el derecho de escoger con quién desposarse. Cualquier hombre se impresionaría ante una mujer como ella, de armas tomar, en un mundo dónde las mujeres se esconden tras sus maridos. Lo que le recordó una cosa.

- ¿Cómo murió? ¿Estaba usted con ella cuando el último aliento escapó de sus labios?- la pregunta salió antes de que pudiera detenerla. ¿Realmente quería saberlo? ¿En verdad quería imaginarla en su lecho de muerte, en mitad de la batalla, probablemente sola? Pero igual no se retractó porque la curiosidad lo sobrepasaba. Quería saber cómo habían sido sus últimos momentos. Entonces se preguntó cómo habían sido los de su hermano, en qué circunstancias había muerto Ethan y, en caso de que lo sobrebiviera algún Stark, éste intentó ayudarlo o cuando menos vengarlo. Una ira ácida le subió por el pecho.

Muchos lo llamarían autoflagelación, y probablemente eso era, pero Elliot simplemente quería asegurarse que hubo alguien a su lado, tomando su mano, mientras se iba. Quizá ese chico que la había visto crecer era el que lo deseaba, el que esperaba que no hubiera estado sola porque, en su fuero interno, esperaba él tampoco estar solo. Pero todo era irrelevante de momento, lo único que esperaba era una respuesta, sino es que varias, respecto a la muerte de la pelirroja. Y sólo cuando su masoquista curiosidad estuviera saciada, revelaría al hombre frente a él el nombre que necesitaba conocer con tanto apremio.


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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Alyn Celtigar el Lun Jul 31, 2017 8:01 pm





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Despertó la atención del particular Lord el cambio en el tono de voz de aquel desconocido. Dos cosas pasaron por su mente mientras volvía la mirada al mismo y observaba por un instante antes de responder. ¿Acaso ese norteño era más cercano a esa figura del pasado de lo que él había creído? Seguramente. Ninguna mujer con esas características podría ser una simple criada de la Casa Stark. Alyn no era tan tonto puesto que no solo sabía montar, sino que sus ropas eran lo suficientemente costosas como para hacerle creer que, si existía una princesa en el Norte, era ella.

—Lo estaba —respondió algo distante, mirándole con un movimiento leve de su cabeza que llevó que ésta cayese ligeramente al hombro derecho, casi como si la intriga hubiese nacido en él con esa sola pregunta. —La seguí cuando escapó. —

El contacto visual terminó para él cerrar los ojos como si tratase de rememorar ello con gran lujo de detalles. Ya le había dicho el antiguo Maestre “si un hombre cierra los ojos, es porque está mirando al pasado”.

Había perdido de vista a la mujer entre los árboles cubiertos de nieve pero encontró los rastros que el caballo que ella montaba iba dejando. En el fondo de su corazón, pensaba que podría encontrarla viva y de hacerlo, se la llevaría a Isla de Zarpa sin tener razones aparentes. Solo quería tenerla en su fortaleza como quien luce una escultura lo suficientemente hermosa para dejarla morir en el invierno. Pero entonces encontró un árbol semiroto y el caballo en el suelo, dando sus últimos respiros con la nieve cayendo sobre él. La sangre de su lomo decía que había sido alcanzado por alguna lanza que, si bien no lo tumbó al momento, si logró que la bestia se fuese desangrando hasta no poder más.

Pero de la mujer no había rastros.

—Encontré su caballo, tumbado, herido de muerte luego de internarme en el bosque. Continué por las marcas de los pies que ella iba dejando y entonces noté algo que…no había notado antes…—


Alyn era un hombre poético pero casi siempre , poseía una máscara de distancia hacia el resto. Sin embargo, ahora que hablaba de aquello que había vivido, realmente parecía estar diciendo la verdad.
Debajo de un viejo árbol vio una figura blanca como una virgen de hielo con los cabellos rojos. Aun le cubría el manto de piel de oso. Alyn se acercó a ella y pudo notar que aun respiraba y además, le miraba.

—Estaba debajo de un árbol y me vio. Creo que pensó que venía a matarla porque sus labios trataban de decir algo pero no eran ruegos. Me acerqué y noté que debajo de ella había un lago de sangre roja, más roja que sus cabellos. Le quité la piel de oso que le cubría pero ella buscaba que me alejase teniendo en su mano una hoja de cuchillo para desollar. La tomé de la mano y le dije que se detuviese y entonces, noté otra cosa. Al abrir la capa de oso no solo vi su costado herido sino…—

Alyn Celtigar, hijo de Isla de Zarpa, hombre que tenía sentimientos y emociones por muy pocas cosas ahora volvía a mirar al norteño con un gesto solemne y ligeramente avergonzado.

—Ella no quería que le quitase su tapado de oso porque estaba escondiendo algo. Un bebé recién nacido. Ella estaba muriendo y a pesar de eso, no quería que yo me le acercase…—
El silencio fue lo que volvió a invadir al Celtigar, ahora volviendo los ojos al océano.

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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

Mensaje por Elliot Glover el Miér Ago 02, 2017 7:27 pm

Ante la clara mirada del Lord, Elliot notó que quizá había mostrado de más lo que realmente pasaba por su mente. Al ir al sur se había prometido dejar de lado todas esas amistades que lo unieron a los Starks, dejar los lazos y, por ende, los sentimientos que se tuvieron durante su larga relación. Pero lo cierto es que no podía apartarse de todo a la idea de que ella había sido su amiga y siempre lo trató bien mientras estuvo con vida.

Le dijo que él había estado con ella durante su muerte y se abstrajo tanto que Elliot pensó por un momento que no planeaba revelarle las causas del deceso hasta que comenzó a hablar lentamente. En el fondo, ahí dónde jamás admitiría las cosas, lord Elliot también podía verla, entre la nieve, bañada en sangre... muriendo. Sentía el sabor a sangre en la boca, ligeramente salado y herrumbroso. También pudo escuchar el crujir de sus botas sobre la nieve ante la imagen de la montura herida de muerte. Siguió a lord Celtigar hasta encontrarla debajo de un árbol, pálida como la masa blancuzca que la rodeaba, haciendo un contraste aterrador respecto al tronco del árbol sin hojas por las inclemencias del tiempo. En su mente, Elliot también apartó sus pieles para toparse con una herida incurable y con...

Sus ojos se abrieron como platos ante la necesidad de una respuesta, de una idea coherente en su mente. ¡Un bebé recién nacido! ¿Era de ella? Intentó recordar si la había visto encinta antes de dejar Winterfell. Lo cierto es que creyó que había subido algo de peso pero, por la fecha en que la encontró, ya debería haber tenido un vientre enorme e incapaz de ser ocultado. Su mirada se perdió en un punto a espaldas del lord de la isla de Zarpa pensando en las posiblidades. Una parte de él pensó en la venganza, en hacerle saber al inútil niño que tenían por rey del norte que conservaba familia con vida... o eso habría sido hasta el momento en que Elliot le mandara la cabeza en una cesta a manera de regalo. Pero la otra parte, esa menos viceral, la que simplemente no podría nunca lastimar a su amiga, pensó que lo mejor sería hacerse cargo de ese niño. Igual vivo le podría servir en un futuro muy, muy lejano.

- ¿Dónde está ese niño?- necesitaba saberlo. No es que se sintiera apto para formar una familia ni mucho menos, eso nunca, simple y quiso saber de la criatura para.... ¿Para qué? Lo único de lo que estaba seguro era que quería tenerlo cerca y, costara lo que le costara, lo iba a tener.


Just Elliot
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Re: “El Norte no existe, pero aun algunos recordamos”

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