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When the river sounds [Lewyn Swann]

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When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 9:38 am

Día VI, Mes V, Mañana

Aquella mañana se había levantado tan temprano como de costumbre, solo que en esta oportunidad con la finalidad de estar preparada a tiempo para ir a pasear con su hermano por los alrededores. Si bien salir con el Cisne Negro no era algo necesariamente infrecuente, sí lo era el hecho de que le pareciera más una cita que una obligación: a diferencia de lo que solía ocurrir en Yelmo -donde muchas veces recorrían el pueblo con la finalidad de atender cuestiones relacionadas con el dominio de las tierras y la importancia de mantenerse cerca de los pueblerinos- en este caso era solo por gusto, por el mero gusto de disfrutar su mutua compañía. Por extraño que pudiera parecer, entre las obligaciones de ambos y las cotidianas tareas que consumían casi todo su tiempo, en general no tenían muchos momentos para estar juntos sin hacer nada.

Parte de lo que habían hablado la noche anterior todavía rondaba por su cabeza, más aún no podía dejar de pensar en que por un momento, tan sólo por un breve instante antes de que golpearan la puerta para avisarles que tenían que ir a cenar, Lewyn había parecido estar verdaderamente dispuesto a besarla... Lástima que el momento había pasado y, con él, la oportunidad de averiguarlo.

A diferencia de lo que ocurría en Tormentas -donde la inestabilidad del tiempo hacía que dos de cada tres días amanecieran con lluvia- el día en Aguasdulces había dado comienzo de manera tan dulce como su nombre: era una mañana esplendorosa. Elenei supuso que su hermano iba a seguir la misma rutina disciplinada que tenían en el castillo, así que decidió primero hacerse traer el agua caliente y darse un baño dentro de la fortaleza (en parte convencida de que si cedía a bañarse en el río su hermano la destriparía por exponerse) y salir a dar un paseo a ver si lo encontraba.

Usualmente gran parte de su aseo y arreglo lo hubiese resuelto sola, sin depender de doncellas ni metiches, pero bien sabía el Cisne Blanco que la potencia de mantener una fachada estaba dada por los detalles y una dama demasiado independiente no iba a ser bien vista por los demás. Parecía que cuanto más inútil fuera una mujer mejor cabida tenía en ciertos ámbitos; algo así como si la utilidad de las damas se contara por la cantidad de notas que podían tocar en el clave o la lira o las canciones que sabían cantar y no por las ideas que tuvieran o por la ferocidad de su conducta. Así que se resignó a dejarse ayudar con la mejor cara que pudo, se dejó arreglar sus castaños cabellos y atar los lazos del corset y el vestido.

Una vez lista, cruzó la puerta de su cuarto y llamó -más por las dudas que porque pensara que fuera a estar allí- a la de su hermano. Al no obtener respuesta, se encaminó hacia el patio interno, pensando que tal vez podría ser que estuviera practicando sus artes del combate con alguien, pero tampoco estaba allí. Entonces simplemente se decidió a salir de la construcción y encaminarse hasta la orilla del río siguiendo el recorrido que el guardia con el que había hablado el día previo le había indicado, convencida de que si su hermano se asomaba por la ventana de su cuarto la vería fácilmente.

Poco a poco se fue acercando al lugar, escuchando el ruidoso silencio de la naturaleza en aquel lugar donde -para su goce- no había aún nadie dando vueltas. El sol bañaba las aguas del río haciéndolas brillar como oro líquido, como si diminutas estrellas llovieran en el agua y chispearan al son del canto de los pájaros. Cerró los ojos, desplegó sus brazos y se dejó abrazar por la brisa suave del lugar, deseando desde lo más profundo de su ser convertirse en un verdadero cisne y volar... llegar suficientemente alto como para tocar el cielo... y volver.

Abrió los ojos nuevamente y, de repente, advirtió que no estaba tan sola como pensaba: con medio cuerpo dentro y medio cuerpo fuera de las aguas, la figura de un hombre brillaba en medio del río como una pieza de mármol pulido. ¡Por los Siete! -pensó- es hermoso... y se mordió el labio inferior sin poder creerse que estuviera pensando de esa forma sobre alguien... hasta que notó que ese alguien era ni más ni menos que su hermano.

¿Qué demonios estaba haciendo Lewyn metido en el río a esa hora? -se preguntó, para luego darse cuenta de lo estúpido de la pregunta: eran tan parecidos que -salvando las diferencias de forma y lugar- él estaba haciendo allí lo mismo que poco antes ella hacía adentro.

Por un momento pensó en hacerse notar, demostrarle a su hermano que estaba ahí para evitarle (y evitarse) el bochorno de encontrarse mirándolo desnudo; pero no todos los días tenía la posibilidad de contemplar al Cisne Negro como cuando había llegado al mundo... De hecho, la última vez que lo había visto desnudo que pudiera recordar había sido cuando no tenían más de ocho días del nombre y fue mientras lo curaba. Hacía años que el muchacho le había prohibido entrar en su cuarto por las noches para dormir con él cuando tenía pesadillas. Más aún, luego de que sus padres murieron se había tomado la molestia de mudarle el cuarto un tanto más lejos, como en una especie de ultimátum mudo de que se mantuviera lejos de él. Claro que luego cuando comenzó a llegarle la sangre de la Luna a ella tampoco le entusiasmó demasiado exponerse a que su hermano la viera en ese estado... pero esa era otra cuestión.

Ahora el oro líquido del río brillaba alrededor de la piel sedosa de su hermano que parecía una escultura tallada en medio de las aguas. ¿Sabría él lo perfecto que era? ¿Tendría plena consciencia de su belleza y de lo mucho que le gustaba?.

Sabía que existían altas probabilidades de que se enojara si llegaba a ver que lo había estado espiando, más si tenía en cuenta la excesiva reserva de él, pero aún así se acercó a un árbol (como para que parezca si llegaba a pescarla que estaba haciendo alguna otra cosa) y se dedicó a contemplarlo y regodearse en el placer de ver la obra de arte que tenía por mellizo sin pudor alguno.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Sáb Ago 27, 2016 10:22 am

El chico se despertó bastante temprano, tal y como era su costumbre y se quedó un largo rato, descansando, pero despierto, en la cama, reflexionando en todo lo que había sucedido el día anterior, en lo cerca que estuvo de cometer una tontería con Elenei. Se sentía extraño luego de eso. Tuvo sueños algo... bueno... mejor era no recordarlos, porque si lo hacía... Negó con la cabeza y se restregó un poco los ojos con las manos.
Se levantó y fue al pequeño anexo a modo de baño que tenía su cuarto para lavarse la cara en una jofaina con agua fria, despejarse y en cierta manera, "enfriarse" él mismo un poco luego de todas las cosas que habían poblado su mundo onírico aquella noche.
Y no olvidaba que tenía pendiente aún el paseo con Elenei por el río, pero antes quería adecentarse y estar listo como correspondía. Debía bañarse. Vio la bañera de metal que había en el cuarto donde se encontraba, pero no le convencía. En cierta manera se sentía "sucio", una suciedad que solo un agua más pura que la que podían proveer las cañerías de Aguasdulces podía llegar a limpiar. Agua fresca del río. No le era ningún inconveniente vestirse, salir, bañarse y luego regresar y volver a salir para pasear con su melliza. Quizá el baño fuera le viniera bien y pusiera un poco más en orden sus ideas.
Se vistió con la ropa común, no la de gala o formal (unos pantalones negros, un jubón de cuero amarronado sencillo con los cisnes de su Casa bordados en el lado izquierdo del pecho y el escudo de la casa Baratheon en el otro lado y una capa a juego con los pantalones), envainó su espada (siempre era bueno llevarla por seguridad a todas partes) y salió de su habitación.

Terminó saliendo de la fortaleza, aunque no se alejó demasiado, pero si buscó un recoveco donde el río estuviera lo suficientemente resguardado de la mayoría de las miradas, Lewyn solía ser bastante reservado con esos asuntos. Las veces que elegía bañarse en el río Matanzas en vez de en sus baños de Yelmo de Piedras, hacía lo mismo, buscaba los rincones más ocultos... Con la diferencia de que en sus tierras conocía perfectamente éstos rincones. En las tierras cercanas a Aguasdulces la cosa se le complicaba por el propio desconocimiento de primera mano del terreno.
Pero encontró un lugar que juzgó lo suficientemente seguro, rodeado de árboles y matorrales y una vez allí, procedió a desnudarse y a entrar en el agua.
¡Dioses! Que relajante que se sentía el movimiento del líquido lamiendo y acariciando su piel. Cerró los ojos, disfrutando de ésto y teniendo medio cuerpo en el interior. Nadó un poco, primero dejándose llevar por la corriente, para luego luchar contra ella y terminar aferrándose a una roca. Se sumergió completamente para después volver a salir, con los cabellos oscuros chorreando, para luego apartarlos hacia un costado y dejar su rostro libre.

Estuvo un buen rato en el agua, nadando y disfrutando de la suavidad del río, que poco tenía que ver con lo rápido que el Matanzas de su tierra se precipitaba hacia el mar. Sentía que cada pequeño detalle de agua terminaba limpiando tanto su piel como su interior. La frescura del agua lavaba su cuerpo y su alma, purificando todo lo que había hecho mal ayer, el hecho de que estuvo a nada de cometer un error que muchos juzgarían terribles. Contento y despejando sus dudas al radiante sol matutino que hacía brillar todo, soltó una carcajada muy suave, quitándose de la cabeza, momentáneamente todas sus preocupaciones.
Luego de un rato bastante largo, Lewyn terminó saliendo. Tenía pensado dejar que fuera el mismo sol y aire el que lo secase y, en última instancia, podría utilizar sus propias ropas dejadas de lado para ese menester, si se mojaban, no era ningún problema. La luz solar brillaba sobre su cuerpo, perlando su piel por las gotas de agua que habían quedado apegadas a ella, delineando perfectamente cada detalle de su musculatura. Su cuerpo no era el que muchos podían pensar como el de un gran y perfecto guerrero, definitivamente no era ninguna montaña de músculos, sino más bien un joven delgado que privilegiaba la agilidad a la fuerza... Pero la musculatura que había en esa delgadez era potente y bien definida en cada ligero aspecto dando un conjunto físico bastante armónico, todo a base de esfuerzo y entrenamientos desde que tuvo edad suficiente para sostener una espada. El muchacho terminó recostándose, boca arriba, sobre la orilla herbosa, cerrando un poco los ojos y disfrutando del calor del sol y de la suavidad de la brisa. Evidentemente ese clima era mucho más agradable que el de las Tierras de las Tormentas. Fácilmente podría acostumbrarse a ser un ribereño si tuviese que vivir allí.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 11:00 am

Desde su posición privilegiada al costado del río, Elenei se sentó bajo el árbol que había elegido a ver a su hermano hacer. Su hermoso mellizo parecía una especie de mítico ser 'elemental' del agua o la roca, entrando y saliendo del río, mostrando más gozo del que ella le hubiese visto demostrar en un buen tiempo.

Más de una vez la muchacha había estado preocupada por el constante ceño fruncido del joven pero sabía que él no iba a contarle nada salvo que quisiera hacerlo y que si lo fastidiaba con demasiadas preguntas o insistiendo probablemente se enojaría y terminaría obteniendo menos información que si se limitaba a esperar a que él se decidiera a contárselo. Sabía que impartiendo justicia en sus tierras tenía bastante trabajo y, aunque de alguna retorcida forma su hermano disfrutara haciéndolo tanto como ella con el conocimiento de lo que él hacía, en varias oportunidades las situaciones eran lo suficientemente desagradables como para que algo en él quedara pegado a lo que hubiese ocurrido. A pesar de todo, a pesar de la fuerza y la potencia del carácter del joven y de la confianza que ella tenía en él, Elenei a veces temía que lastimando Lewyn también se lastimara a sí mismo y era por eso que en algunas oportunidades -cuando la situación podría llegar a producir alguna fisura en los sentimientos de su hermano- que intercedía en favor del acusado.

Sin embargo, en ese momento el Cisne Negro se veía no como el Lord apesadumbrado de todos los días de carácter serio y taciturno sino como un jovencito alegre y despreocupado... y así se sintió ella, resonando con su alegría como si el gozo de él fuera también el suyo.

El Cisne Blanco siguió contemplando al otro mientras entraba y salía del agua... e incluso cuando decidió retirarse del río, dejando a la vista -para completo deleite de su hermana- cada detalle de su cuerpo.

La joven comenzó el examen del cuerpo de su hermano desde el cabello que relucía a la luz del sol como hebras de cobre, su rostro sereno, sus ojos profundos, sus bien formados brazos y torso... y siguió bajando hasta que su visión llegó a la entrepierna de su hermano y un severo sonrojo invadió su rostro y, aún sabiendo que nadie la estaba mirando -ni siquiera él- apartó la vista a un lado sin saber qué hacer. De repente se sintió como si necesitara un vaso de agua o abanicarse... La verdad es que el cuerpo de su hermano había cambiado demasiado desde la última vez que lo viera desnudo y, a pesar de que pudiera ser demasiado osada en algunos aspectos o que más de una vez se hubiese encontrado coqueteando con alguien, era bastante inexperta en algunos sentidos y más vergonzosa de lo que se atrevía a asumir.

En ese interín, Lewyn decidió acostarse sobre el pasto a secarse al sol y Elenei se obligó a volver la mirada hacia él, consciente de que seguramente no tendría otra oportunidad de hacerlo, no como esa al menos.

Un rato pasó y la muchacha advirtió que la respiración del joven se fue haciendo cada vez más regular, tan relajado que no dudaba que se hubiese quedado dormido. Entonces, silenciosamente se paró y se acercó a él, aunque primero se aseguró de que la espada del Cisne Negro estuviera a suficiente distancia como para que no terminara apuñalándola del susto.

Si bien hacía tiempo que no tenía posibilidades de hacerlo porque Lewyn vivía todo el tiempo con la guardia en alto, el Cisne Blanco había desarrollado con el tiempo una importante habilidad para acercarse sin que la descubriera, habilidad que muchas veces había puesto en práctica para escuchar a hurtadillas sus conversaciones o enterarse de las cosas que su hermano hacía y que no tenía ganas de que ella se enterara. Así era como ella había hecho para conocer cada una de las 'ofertas' que los 'moscardones' le habían hecho a su hermano respecto de su cuerpo... Claro que esto aplicaba sólo a las oportunidades en que estaban solos o que se encontraban en el castillo, porque cuando se trataba de salir hasta el pueblo o de infiltrarse en posadas y demás la situación quedaba fuera de sus posibilidades pues su querida mitad se había asegurado de ponerle a alguien que la 'cuidara' todo el tiempo si llegaba a poner un pie fuera -aunque bien podría decirse que se había asegurado de que su primo la controlara y la vigilara, pero no quería ser ingrata respecto de la preocupación del Cisne Negro sobre su seguridad-.

Paso a paso se fue acercando cada vez más al muchacho dormido. Al ver que éste no reaccionaba a su presencia, llegó a su lado, lo miró una vez más en su completa desnudez y se agachó a su lado para terminar acercando sus labios a los de su mellizo y darle un beso.

'...Y así, el príncipe se acercó a la bella durmiente y la sacó de su letargo devolviéndola a la vida...' -le dijo en un susurro luego, como si del final de uno de los libros que había estado leyendo se tratase.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Sáb Ago 27, 2016 7:34 pm

El clima invitaba tanto, así como el susurro del río y el gorjeo de los pajarillos que Lewyn no pudo evitar adormilarse un poco, relajando completamente su cuerpo y disfrutando de la brisa. Se sentía tan bien el estar allí... Ya había olvidado la última vez que se había sentido tan genuinamente tranquilo y en paz. En Yelmo de Piedra siempre tenía una expresión recia y dura, tanto condición natural de él como algo que el mismo ambiente marcial y firme de las Tierras de la Tormenta imponían. Y él mismo era así, marcial y firme... Sin embargo, no había ningún motivo para no disfrutar de los momentos de paz y de "blandura" a los que los Ríos invitaban. Pero no era algo que tuviera que hacerse costumbre en un hombre, porque la diferencia entre el relajarse de esa forma y el hecho de terminar siendo un sujeto débil e incompleto, era nimia.
Como sea, terminó casi dormido... Aunque pronto sintió otra cosa. Sintió un peso ligero sobre sus labios. Unos labios sobre los suyos, que lo estaban besando. Lentamente, Lew abrió los ojos y se dio cuenta de quien se trataba... ¡Era su hermana! ¡Elenei lo estaba besando!

Casi inconscientemente, sus labios se movieron al compás de los ajenos, correspondiéndole aquel beso, embriagado en el sabor de la boca de ella, en lo delicioso de su cercanía. El calor volvió a invadir su cuerpo y el hecho de que su hermana estuviese tan cerca repercutió en él. Su entrepierna pronto sufrió una potente erección, y al notar esto, lord Swann, turbado, se hizo un poco a un lado y tomó la primera prenda que vio a su lado (sus pantalones), echándola como podía sobre la zona de su hombría, para cubrir sus vergüenzas ¿Qué demonios había hecho? ¿Cómo es que le había correspondido a aquel beso?... Con un poco de suerte, quizá Elenei no hubiera notado nada, aunque también era cierto que no era como si la tela pudiese hacer demasiado para ocultar totalmente su estado.
Respiraba, alterado por ésta intrusión en su espacio... Si el Cisne Blanco había conseguido encontrarlo significaba que el lugar no era, ni mucho menos, tan seguro como él pensó en un primer momento. Sus mejillas se tiñeron de un rojo furioso, tanto por la vergüenza como por el enfado.
- Elenei... ¿Qué haces aquí?- inquirió, con el ceño fruncido. Con aquel delicioso beso también habían regresado la duda y los temores, con el añadido de que ahora ni siquiera estaban en una habitación privada, sino a la orilla de un río, bajo la luz del sol matutino. - Creí que ibas a esperarme en tu cuarto. Yo iba a terminar de secarme y regresaría a Aguasdulces.- suspiró y luego añadió, con una muy leve sonrisa de costado: - Y no soy ninguna bella durmiente, tengo algo de lo que una bella carecería y creo que es bastante obvio.- bromeó, tratando de alejar la turbación, el enfado y el bochorno y casi tratando de hacer de cuenta como si él no le hubiese correspondido al beso.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 8:09 pm

Por un momento el Cisne Blanco casi sintió pena por la forma en que iba a turbar la paz del Negro con sus actos, pero sabía que no iba a tener otra chance de encontrarlo con la guardia tan baja y no podía resistirse a la idea de cobrarse la deuda que, de alguna forma, el muchacho había generado con ella la noche anterior al no terminar lo que casi había empezado.

Elenei posó sus labios sobre los de su hermano en lo que éste podría haber denominado como un cruel y vil abuso... claro que eso podría haber sido si hubiese estado despierto mirando, si la escena fuese vista desde los ojos de un tercero que pudieran comprobar el nivel de amor con que miraba al jovencito desnudo y dormido en el pasto antes de agacharse junto a él para besarlo descaradamente y si no hubiese sido él mismo el abusado -aunque si éste hubiese sido el caso, lo más probable hubiese sido que el muchacho no hubiese llegado a pensar en nada, sino que la hubiese matado directamente...-; sin embargo, la respuesta del Cisne Negro ante el roce de sus labios no había sido de resistencia, más aún, ¡le había correspondido al beso!; casi no podía creerlo...

No importaba si después lo negaba o hacían de cuenta que no había pasado: la verdad era tan evidente como la reacción del cuerpo del hombre ante su contacto.

Con una fugaz mirada siguió el camino de la mano de su hermano hacia su ropa y su entrepierna y no le quedó duda alguna de lo mucho que a éste le había gustado su 'abuso'... pero por prudencia decidió hacer de cuenta que no había visto nada.

El rostro de Lewyn se cubrió de un adorable rojo, tan intenso como la sangre que corría por el interior del cuerpo del muchacho y la turbación veló sus rasgos por un momento. 'Un chiquillo... acabo de lograr que se comporte como si fuera un nene...' -pensó Elenei, divertida, con cierto grado de sorpresa.

'¿Cómo que qué estoy haciendo aquí? Solo estoy contemplando el paisaje...' -le dijo con inocencia y un dejo de picardía. A cada palabra su hermano parecía cada vez más turbado- 'Claro, claro... Ahora sólo falta que me digas que es mi culpa que te andes mostrando... ¡Y después andas diciendo que no tengo que preocuparme porque las muchachas no reparan en ti!. ¡Debería ser ilegal que te saques la ropa!' -le respondió divertida. Lewyn parecía estar haciendo un esfuerzo inmenso para controlar su reacción al mismo tiempo que ésta se negaba completamente en 'adecuarse' a los deseos del muchacho. Con bastante dificultad la muchacha contuvo el deseo de reírse abiertamente.

'Y sí, tienes algo que las bellas no tienen' -le respondió, para luego acercarse a su oído y susurrarle: 'Y bien vale la pena verlo' -Ahora sí que iba a abochornarse del todo...
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Sáb Ago 27, 2016 8:34 pm

¡Dioses! ¿Es que Elenei no se daba cuenta de lo que le provocaba? ¿Cómo era que le decía todo eso? Se sentía avergonzado y deseaba que la tierra se lo tragase. Él, el poderoso y temible lord Swann, el Cisne Negro de Yelmo de Piedra, se encontraba sometido por la vergüenza y el bochorno en ese preciso momento y era presa de sus sentimientos, de sus instintos y sus deseos por Elenei.
"Poderoso y cauto, poderoso y cauto, poderoso y cauto..." se repetía a sí mismo el lema de su Casa como si fuera un mantra, una frase mágica que pudiera ayudarlo a relajarse a pesar de todas las palabras que su melliza le dirigía. No la miró a los ojos, sino que mantuvo su mirada aún a un costado, como si uno de los arbustos que bordeaban el claro fuera terriblemente interesante ¿A partir de ahora como iba a ver a la cara a su hermana?
- No me estaba mostrando.- se defendió - Creí que ésta zona era lo suficientemente resguardada como para tomar un baño a solas sin que nadie me viera. A veces lo hago en el río de nuestras tierras, pero claro, conozco mucho mejor los puntos más secretos y ocultos de aquella zona... Se ve que me equivoqué... Oh, por los Siete, que idiota que fui, si me viste tú, probablemente también alguien más podría haberme visto. - y si eso había pasado... ¡Vaya vergüenza! Aunque bueno, bañarse desnudo en un río no era ningún delito ni nada parecido, en especial si uno era invitado de los señores de la tierra donde se encontraba.
Y... ¡su último comentario! Si había algo que podía abochornarlo aún más era eso que ella dijo. Cerró los ojos. Su turbación estaba llegando a los límites. Y no quería llegar a ellos. Aún estaba mojado, pero no importaba, lo mejor que podía hacer era vestirse nuevamente. A lo último que ella dijo, él le replicó, de manera casi susurrante:
- Es normal...- y entonces tomó la camisa de seda blanca que llevaba debajo del jubón y que estaba no muy lejos y comenzó a ponérsela, aunque tratando de no moverse demasiado para no revelar lo que sus pantalones cubrían a duras penas.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 9:05 pm

De no haber sido por el placer que le generaba verlo tan turbado y sonrojado, le hubiese dado en ese preciso momento el beso más sentido de toda su vida. '¡Por los Dioses! ¡Debería ser ilegal ser tan adorable!'  -pensó.

Sabía que su hermano tenía lo suficientemente grabado a fuego el lema de su casa como para no exponerse a hacer nada en un lugar semi público, con lo cual no había riesgos posibles -casi a su pesar-, pero eso no quitaba que pudiera saborear un rato el gusto de torturarlo...

El viaje, las peleas, la constante incertidumbre, las tres cuartas partes de su vida acababan de verse justificadas en el solo hecho de ver a su hermano desviando la mirada hacia los arbustos como si fuera una doncella en apuros. ¡Inaudito! ¡Si había logrado apabullar al Lord Justiciero del Yelmo!.

Inocente, turbado, indefenso... por fin había logrado reencontrar al Lewyn de cuando eran chicos, al de antes de los golpes y la muerte de sus padres... y lo había reencontrado sólo para ella.

'Sí... claaaaaro, no te estabas mostrando. ¿Cómo se me ocurre semejante blasfemia? ¡Qué te apuesto que a partir de mañana tengo una fila en la puerta del cuarto de jovencitas viniendo a pedirme tu mano! Dudo mucho que si alguna te vio no venga luego...' -le dijo, dejando escapar la risa- 'Por los Dioses, Lewyn, que si abro una exposición apuesto que me hago rica de sólo cobrarle a las que vengan a verte' -le dijo sonrojándose mientras se mordía el labio y con sus ojos recorría el cuerpo de su hermano desnudo... (¿Sería capaz de llegar a decir más?).

'¿Normal? ¡Mirá que tiene ego mi muchacho! ¿Normal que valga la pena verte? No es que vaya a retractarme, de hecho, si hasta podría decir que me quedé corta...   -al menos un poco más 'corta' que lo que hay para mirar- pero ¿normal?' -soltó, dudando si dejarlo vestirse o ponerse a jugar con su ropa.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Sáb Ago 27, 2016 10:27 pm

Era ridícula la situación. Todo eso era ridículo... No sabía que hacer ¿Cómo podía estar tan desorientado con algo como eso? Era bueno en los combates, pero con estas cosas tan inesperadas no se llevaba precisamente bien, en especial tratándose de nada más y nada menos que de su hermana. Estaba seguro que habría sabido manejarse con cualquier otra mujer, pero tenía que ser precisamente Elenei la que se comportase de manera tan sugerente con él...
Cuando dijo eso de hacerse rica con una exposición de su cuerpo, Lew frunció el ceño. No le gustaba que bromease con cosas de ese estilo, considerando como era su carácter. Aunque de pequeño había sido más alegre y despreocupado, todas las cosas que vivió le habían formado una personalidad y una reputación que no soportaba fácilmente aquellas cosas y comentarios. Pero luego de verla a los ojos, de ver lo contenta que ella parecía, intentó tomárselo con algo más de filosofía.

- Pero me tendrías que dar una parte considerable de las ganancias que hagas... No voy a prestarte mi cuerpo sin más.- esbozó una sonrisa de costado y comenzó a abrocharse la camisa blanca. Y cuando dijo aquello del ego... Él tragó saliva... ¡No se estaba refiriendo a eso! Nada más lejos de la verdad, se estaba refiriendo a que él consideraba sus atributos normales y que no tenía nada de especial. Suspirando le dijo:
- Dime una cosa ¿gozas mucho avergonzándome y abochornándome, cierto? Estaba diciendo que... bueno... que... "eso" era normal. Y no, no estaba hablando acerca del hecho de que me mires. Todo lo contrario.- inhaló hondo y luego exhaló lentamente. Tenía que continuar vistiéndose, ahora bien ¿dónde había dejado su ropa interior de lino? Miró a ambos lados. Nada por aquí y nada por allá... Y entonces miró detrás de su hermana. Estaba allí a unos pocos metros de distancia, lo cual implicaría que tendría que levantarse e ir a buscarla, por ende teniendo que destaparse un poco, lo cual volvería a exponer sus "partes" ante el Cisne Blanco. Quizá se equivocaría con lo que estaba a punto de decir, pero confiaba en que a su melliza le quedase un poco de buena voluntad, por lo menos. - ¿Puedes pasarme la ropa interior? - preguntó, señalando con la cabeza.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 10:47 pm

Por un momento pensó que tal vez se había excedido en los comentarios pero su hermano tenía un cuerpo realmente hermoso y ella no pensaba retractarse. Más allá de la broma, Elenei estaba convencida de que si bien podía ser que no fuera una masa de músculos como le gustaban a muchas de las idiotas con las que se había cruzado, esas mismas que solían suspirar como conejas en celo por cualquier hombretón que hubiese por ahí metido en una armadura, no había ninguna razón para no considerarlo simplemente 'perfecto'. Y si su cuerpo no hubiese sido suficiente para convencerla de lo mucho que le gustaba su hermano, su inteligencia y perspicacia remataban el cuadro. Además, al oír la respuesta de Lewyn supo que estaba decidido a seguirle el juego, a dejar por un momento la seriedad que lo caracterizaba y sonreír para ella.

'¿Así que serías capaz de prestarme tu cuerpo?' -le dijo con picardía e intención mientras se mordía el dedo pulgar en un intento vano de disimular el brillo en sus ojos y la risa que se le escapaba de su boca.

Tal vez el Señor de Yelmo de Piedra fuera un experto en combate y tuviese más experiencia con las mujeres de la que quería asumir, pero el Cisne Blanco no podía dejar de deleitarse con la turbación que tan rudo Lord estaba demostrando ante su presencia. ¿Sería capaz de hacerlo romper las barreras que tan atado habían tenido siempre sus impulsos para con ella?. Cierto era que el juego resultaba peligroso aunque igual de cierto era el saber que si ganaba valdría la pena haberlo apostado todo.

'Y yo estaba diciendo que dudo mucho que sea meramente 'normal' y lo sabes... Y no es mi culpa que seas adorable' -le confesó- 'así que sí, me encanta' -agregó riéndose.

Al escuchar su pedido de que le alcanzara la ropa interior, Elenei miró tras de sí y notó que se encontraba a poca distancia de sus manos. Hasta ese momento no se le había ocurrido pensar en dónde habría dejado el resto de su atuendo su hermano pero ya vista la oportunidad, decidió aprovecharla completamente.

Así que se estiró para agarrarla, se sentó de frente a él y colocándola entre sus manos por detrás de su espalda le dijo: -'Si la quieres, ven a buscarla' .
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Sáb Ago 27, 2016 11:10 pm

Maldición.
Debía haberse imaginado esas cosas. Debía haber supuesto que Elenei no iba a entregarle la prenda así como así. Frunció el ceño y le dijo en tono perentorio.
- Elenei, dame ahora mismo eso...
Pero ella no obedeció, seguía con la ropa interior suya detrás de su espalda. El joven apretó fuertemente los dientes. Lo había hartado. De acuerdo... ¿Ella quería que fuera por él? Eso haría entonces. Se incorporó y al hacerlo, el pantalón que lo cubría terminó cayendo de lado, revelando lo que había debajo del mismo.
Claro, podría ponérselo sin la ropa interior, pero era una cuestión de principios, no iba a dejar que Elenei se quedase de esa manera con algo que era suyo...
Lo malo era que se encontraba en un estado de excitación bastante... intensa, a pesar de todo eso ¿Podía ser que, muy en su interior y sin querer reconocerlo, aquel juego le gustara? No era inverosímil. Pero prefería no pensar en eso. Tenía que dejar de hacer el idiota en esas tierras que no le pertenecían.

Se acercó unos pasos hasta ella, y terminó muy cerca, intentando cubrirse con sus manos su zona más íntima. Su torso con la camisa mojada quedó casi pegado al cuerpo ajeno... Y la zona de la cintura para abajo de él terminó quedando excesivamente cerca de la propia zona de ella, que estaba claro, cubierta por su ropa.
- Dámelo de una vez, Elenei.- mencionó, mientras echaba sus manos detrás del cuerpo de la chica y terminaba arrebatando, por fin la ropa interior. - Me imaginaba que no ibas a dármela pidiéndotela amablemente... Y mira, ya me hiciste levantar ¿feliz? - se alejó un paso, aún algo ruborizado. Al alejarse ese paso ella tenía la completa visión de su cuerpo, ahora sin ropas de la cintura para abajo y con la camisa de seda blanca húmeda y ajustada a su torso por esa misma humedad. - ¿Era esto lo que querías ver? - preguntó, no sin echar un bufido algo frustrado por saber que había terminado cediendo ante lo que deseaba ella. Nunca se había tomado muy a bien tener que ceder en las cosas, pero tenía que admitir que, aunque lo hacía a regañadientes, podría sentirse todavía peor... No era tan grave ¿verdad? Seguramente con eso Elenei se quedaría satisfecha.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Sáb Ago 27, 2016 11:50 pm

En el momento en que decidió retener las prendas detrás suyo, sopesó seriamente la posibilidad de que su hermano se enojara... y mucho. Sin embargo, cuando se la pidió decidió no dársela y, contrariamente a lo que pensó que iba a hacer (pues existía la posibilidad de que se vistiera sin calzones y la dejara con las ganas), terminó cediendo a la idea de tener que acercarse para reclamar su derecho sobre su ropa. ¿Podía ser que muy en el fondo él estuviera disfrutando de la situación tanto como ella? Era evidente que su hermano jamás la hubiese expuesto a nada 'comprometedor', sea por sus valores heredados de la religión o por aquellos provenientes del deber, pero nada podía reprochársele por estar pasándola bien con una situación de la cual hasta se podía decir que era 'víctima'.

'Poderosos y cautos' -pensó Elenei recordando el lema de su casa, pues sí, en ese momento se sentía verdaderamente poderosa; y, como correspondía y había sido siempre, su otra mitad estaba completando la parte que a ella le faltaba, como cuando hablaban y uno empezaba la oración y el otro la terminaba con la frase exacta que estaba pensando.

El Cisne Negro se acercó a ella haciendo gala toda la cautela que la escena le permitía para no terminar excesivamente expuesto, hasta que se resignó y dejó su pudor en parte de lado para darle paso a su obstinación de no dejarla con algo que era suyo.

'No, ya te dije que si lo querías vinieras a buscarlo' -le dijo todavía divertida. Al parecer, el enojo de su hermano se limitaba solo al gruñido y el ceño fruncido, así que aún podía abusar en parte de la situación. Si la mirada de el muchacho hubiese cambiado, entonces hubiese cedido a sus deseos sin chistar, pero ese día la suerte parecía estar de su lado.

Resignado entonces, Lewyn se acercó a buscar su prenda no sin antes asegurarse de que su cuerpo quedara bien pegado al suyo... Seductoramente pegado... El ritmo de la respiración de ella fue en aumento a medida que su hermano se acercaba más y más hasta que sus labios quedaron casi juntos. '¿Y todavía tenía la osadía de mostrarse ofendido? ¿Acaso no estaba provocándola con el mismo descaro que ella?' -se preguntó la muchacha.

Un intenso rubor comenzó a aparecer en el rostro del Cisne Blanco y fue aún más en aumento con cada palabra y cada gesto de su hermano que parecía estar mostrándose aún más deliberadamente que antes, dejando a la vista sus músculos tensos y su erección evidente.

Elenei agradeció la presencia de todos los árboles en el medio entre la fortaleza y el lugar donde se encontraban que impedían que fueran vistos desde cualquier ventana de la misma; y aún más la presencia del sol que caía sobre la piel de su hermano haciendo que brillara como si fuera una criatura sacada de un cuento.

¿Notaría él la forma en que estaba excitándola? ¿Sería consciente del efecto que estaba generando en ella?

No supo qué responder a su pregunta. ¿Qué podría decirle? ¿que se quedaría todo el día mirándolo si por ella fuera? ¿Que era la criatura más bonita que había sido creada jamás?. Sin embargo sus ojos traicionaron su voluntad de quedarse sosteniéndole la mirada a él y recorrieron el cuerpo de su hermano lenta y seductoramente, para luego, sin mediar palabra, terminar acercándose a éste y decirle: 'Y no sólo verlo' -y sin darle la oportunidad de alejarla, lo besó. Ya tendría tiempo para reprocharse la osadía con la que se había comportado pero, en ese preciso momento, lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que necesitaba sentir a su hermano y en que esa noche no pensaba derramar lágrimas de frustración por la oportunidad dejada de lado como había hecho siempre entre puntada y puntada de su bordado...
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Dom Ago 28, 2016 5:05 am

Evidentemente esa era el día de los errores, por lo menos para Lewyn. Se dio cuenta de lo terriblemente ingenuo que tenía que ser en algunas cosas como para creer que su hermana se conformaría sencillamente con mirarlo... Y el resultado fue inesperado, pero no indeseado.
Ella se acercó y volvió a besarlo, luego de soltarle una frase más que sugerente. Lord Swann posó ambas manos en la cintura de ella, inicialmente resistiéndose un poco a la idea de besarla... Pero finalmente, terminó cediendo en eso y le correspondió. Saboreó su boca, como si fuera el fruto más delicioso, lentamente y con todo el detalle del mundo. Su lengua jugueteó en el interior de la misma, mientras sus manos no podían evitar acariciarla y tocarla, de arriba abajo...
¡Dioses! ¡Ahora que el momento del beso, un beso como la gente, había llegado era que se daba cuenta de lo mucho que lo había necesitado y deseado durante tan largo tiempo! El corazón le latía con fuerza en el pecho, la temperatura corporal aumentaba exponencialmente y su entrepierna se mantenía erecta y excitada contra ella, sintiéndola totalmente. El deseo iba en aumento y se sentía precisamente como se había sentido durante su sueño con ella en la noche anterior.

Siguió besándola por largo rato, bebiendo de sus labios hasta hartarse, sus manos se posaron en las nalgas de su hermana, mientras la aferraba con sus fuertes brazos, apretándola mejor contra él... Y luego le tomó de las manos e hizo que ella las posara en su propio pecho, por sobre la camisa, para que también sintiese con el tacto la firmeza de su figura.
El beso se prolongó un poco más... Pero... ¡Eso era de todo, menos correcto! ¿Qué locura estaban cometiendo en ese instante? Él posó ambas manos en los pechos de ella, pero la empujó unos pocos centímetros, aunque no la alejó definitivamente. Le susurró con suavidad:
- No podemos. Esto no está bien, Elenei... No es correcto... Somos hermanos, por todos los cielos...- Era de todo, menos correcto. Sin embargo, si era tan incorrecto ¿por qué se sentía tan endemoniadamente bien? Era una tentación, sin lugar a dudas. Y si bien sabía que no podían seguir, tampoco podía, ni quería alejarla definitivamente ni mucho menos.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Dom Ago 28, 2016 5:59 am

'¡Detente!. ¡Detente!. ¡Frena!. ¡Para!. ¡Detente!...' -todo en ella le gritaba no avanzara, que no hiciera lo que estaba pensando en hacer pero por más que hubiese realmente querido frenarse, su suerte estaba ya echada y no iba a darle la espalda.  '¡Al Demonio con la prudencia!' -pensó- 'suficientemente cauto es él'.

Elenei avanzó hacia su hermano y lo besó, sin saber si él iba a correr su cara, espantarse o alejarla. Avanzó apostándolo todo en una sola jugada peligrosa y excitante. Sabía que no iba a ocurrir más que eso pero, al mismo tiempo, sabía que el delicado gesto podría ser la puerta que se abriera a mucho más, o que cercenara su destino.

A pesar de lo osado de su actitud, la muchacha tenía en realidad bastante miedo de la reacción de su hermano, en gran medida por lo que significaría para ella si llegaba a despreciarla, pero el joven Cisne Negro no sólo no la apartó de su lado (al menos pasado el primer momento de sorpresa) sino que se rindió ante el apasionado ataque de su hermana... y le correspondió con creces lo que ella había intentado hacer.

El Cisne Blanco sintió la lengua de Lewyn entrar en su boca mientras sus manos se paseaban por su cuerpo como si necesitara grabar en su mente cada detalle de ella, apremiándola a acercarse más hacia su cuerpo y hacia su erección que se apoyaba -firme y dura- contra sus caderas. Si bien nunca había negado el anhelo que tenía respecto de su hermano, no había sabido cuán grande era hasta ese momento... hasta el preciso instante en que sintió a su cisne fundirse con ella en ese gesto que para muchos es tan simple y que sin embargo era tan especial.

Tras el primer momento pudo percibir cómo el ritmo de sus latidos iba en aumento en perfecta sintonía con la reacción de él y su cuerpo se iba caldeando incitándola a exigirle más...

Sintió la calidez de los labios de su hermano sobre los suyos, la humedad de su lengua, la fuerza de sus brazos cobijándola, la potencia de sus manos y se rindió al goce de sentirlo suyo... suyo así como lo había deseado en más de una oportunidad; por fin había podido romper las sogas que ataban la voluntad del muchacho.

Lewyn le ubicó las manos sobre su torso y Elenei se regodeó en la sensación de la firmeza de los músculos del joven tan cierta como la de sus sentimientos, que trató de volcar en ese único y definitivo gesto a través de su boca.

¿Sabría él cuanto y cuán definitivamente enamorada estaba? ¿Tendría idea de cuánto deseaba perderse en él, hacerlo suya y que la hiciera de él?

Sin embargo, el momento pasó, el beso terminó y su hermano la apartó de su lado, recordándole como si fuera la voz de su conciencia lo erróneo de lo que había hecho... Pero si era tan erróneo ¿por qué no podía evitarlo? ¿Por qué no quería frenar? ¿Por qué no podía dejar de pensar en la necesidad de repetir el mismo error? y, finalmente, en por qué los dioses la habían castigado dándole al mejor de los hombres en una forma tal que al mismo tiempo se lo prohibieran, como si fuera una breva madura junto al camino y ella una hambrienta joven y alguien le dijera 'mira esa fruta tan a punto, seguro es la más sabrosa de todas las que pudieras probar' y luego comentara 'pero no te olvides que comerla es un pecado y que estarás condenada si lo haces'.

Una vez más los Dioses parecían burlarse del Cisne Blanco -o al menos así lo pensaba ella-. Tal vez la religión estuviese equivocada y no existiera dios alguno, tan solo siete demonios que buscaran la manera más despiadada de hacer de su destino el más doloroso suplicio.

Fuera como fuere, tal vez de forma obstinada, o tal vez porque no podía evitarlo, Elenei estaba convencida de que no iba a dejar de luchar por él.

'Sí, somos hermanos' -le dijo y bajó la mirada, para luego agregar volviendo sus ojos hacia los de él, buscando en ellos la chispa que terminara de confirmar lo que necesitaba, que le diera la fuerza para no dejarse abatir por las embestidas del Hades: 'Y, sin embargo, no puedo cambiar lo que siento'. ¿Se atrevería a decir las palabras?.

Luego, colocando un dedo sobre su boca, con cierto temor por lo que el muchacho pudiera llegar a decir, agregó: 'Por favor, no me obligues a decir que es malo y no quiero escuchártelo decir tampoco. Si tan mala soy por sentirme como me siento cuando estoy contigo entonces acepto la condena de amarte aún sabiendo que está prohibido... y lo acepto con gusto antes que perderte' -y dicho esto, apoyó su rostro contra la frente de él y cerró sus ojos, deseando con toda su alma que su hermano no la despreciara por la falta de valores morales que estaba aparentando tener, que no la odiara por no poder contenerse, por no querer seguir fingiendo no sentir cada vez que él estaba cerca.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Dom Ago 28, 2016 9:01 am

Cuando ella confesó que, en verdad lo que sucedía era que lo amaba, Lewyn se mantuvo en silencio durante un largo rato, tratando de procesar ésta nueva información que ella acababa de admitir delante suyo ¿Cómo es que podía amarlo de una manera no fraternal? Creía que él era el único que tenía sentimientos de ese estilo por ella, pero nunca en todos los años que estuvieron juntos se imagino que aquello pudiera darse en un marco de reciprocidad... ¿Por qué tenía que suceder eso? De todas las personas del mundo ¿por qué rayos tenía que ser Elenei su hermana? ¿No podía ser otra persona? ¿Su corazón tenía que pertenecer precisamente a la persona que más unida a él estaba por lazos de sangre?
Sus manos acariciaron de manera suave los largos cabellos oscuros de ella, mientras se mantenía suspirando... ¿Por qué había pasado todo eso? Si proseguían con sus deseos sería la ruina de su Casa, si no lo hacían, probablemente fueran tremendamente infelices por lo que les restase de vida. Pero eso último no era un problema para Lew, después de todo, ya se había acostumbrado a no ser plenamente feliz y se había hecho a la idea de que nunca lograría alcanzar la felicidad verdadera.

Lo que le daba rabia era que lo más parecido que había sentido a ella era en esos momentos, en esos momentos tan cariñosos que compartía con su hermana y especialmente en el delicioso beso que se habían dado. Pero ponían demasiado en riesgo, mucho más de lo que lord Swann podía llegar a creer aceptable o tolerable.
O por lo menos... Por lo menos en Aguasdulces...
¿Qué sucedería una vez que estuviesen más seguros y algo menos expuestos, en Yelmo de Piedra? ¿Cómo afectaría las cosas entre ellos el beso que se dieron y la confesión de Elenei?
- No te obligaré a decir que es malo... Porque lo cierto es que siento lo mismo por ti que tú sientes por mi...- soltó un suave suspiro para después agregar: - Pero también sabes perfectamente lo peligroso que es esto para nuestro prestigio.- aún sosteniendo su ropa interior, terminó colocándosela del todo. - Éste tema podemos hablarlo con más profundidad cuando regresemos a casa. - acarició con sus dedos de manera muy leve las mejillas y el mentón.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Elenei Swann el Dom Ago 28, 2016 9:44 am

Elenei comenzó a escuchar las palabras de su hermano con resignación por la convicción de que seguramente iba a desaprobarla por lo dicho o hecho pero, al percatarse de que su hermano estaba confesándole que el sentimiento era mutuo, abrió sus ojos con esperanza y terminó de escuchar lo que tenía para decir sin pronunciar palabra, aunque con la secreta certeza de que ya nada podría amedrentarla.

'Sí, lo sé... y...  lo siento. Perdón...   por... por no poder seguir callándolo... por no haber podido contenerme...' -le dijo como respuesta a su comentario sobre el prestigio, con cierto nivel de vergüenza y bajó nuevamente la mirada hacia sus manos que aún estaban apoyadas sobre el torso de su hermano. ¿En qué momento había dejado que se le fuera de las manos? ¿Cómo fue que se dejó llevar tan lejos por sus sentimientos? Sabía que tendría que haber frenado, lo sabía, y... sin embargo no podía ¿o no quería? arrepentirse. Tarde o temprano esa escena se hubiese dado, tal vez más adelante, tal vez en otro lugar, ya no importaba. Mejor temprano que tarde. ¿Cuánto más iba a sufrir en soledad y silencio? ¿Cuánto más iba a seguir simulando interés por otros hombres para picanear a su hermano a fin de que advirtiese su presencia? ¿Cuánto más podía estirar la situación cuando ya hacía tiempo que era consciente de sus sentimientos y de lo insostenible de seguir callada? ¿Hasta qué momento iba a seguir dejando que su alma se escapara entre suspiros mientras veía pasar la vida, mientras su hermano se alejaba de ella, mientras se resignaba a un destino de matrimonios indeseados en silencio por no ser lo suficientemente valiente como para afrontar lo que sentía?.

Si había roto lo que tenían, el daño ya estaba hecho. Si su hermano decidía mantener la puerta de sus sentimientos abierta, la de ella también lo estaba. Y si Lewyn terminaba por replegarse en su interior y, al fin de cuentas, decidía despreciarla en el futuro, por lo menos ella podría consolarse entre las puntadas de su bordado, colando suspiros además de lágrimas, sabiendo que -por lo menos- lo había intentado.

Tal vez su sino no fuera el más feliz, tal vez les habían asignado más pruebas que al resto de los mortales teniendo en cuenta la cantidad de cosas que ellos habían tenido que sufrir, ¿pero acaso no habían estado siempre juntos? ¿No era de la mutua compañía que salía la fuerza para superar lo que fuera? ¿No había sido acaso el brazo de él el que había acabado con la vida del hijo de perra de su padre el violador y golpeador y las palabras de ella las que los habían mantenido juntos y los habían alentado a sobrellevar lo ocurrido?

Dos lados de la misma balanza, dos caras de la misma moneda, dos cisnes de un mismo lago...   No importaba cuánto trataran de alejarse, el vínculo que tenían excedía a la sangre. Y amarse, en definitiva y en ese contexto, no sólo no parecía anormal sino incluso inevitable, como el sentir de los osos respecto de la miel, o de los insectos hacia la luz... Sus sentimientos eran como el agua que fluía en el río y finalmente caía en una inevitable cascada, arrastrada por la intensidad de la corriente.

¿Cómo un sentimiento puro podía volverse o ser considerado algo malo? Porque estaba segura de que lo que sentían ellos era algo puro. No, no dejaría que nada ni nadie trastocara la verdad de lo que sentían. Ni siquiera él.

'De acuerdo... me parece justo' -le dijo como respuesta a su oferta de hablarlo después cuando llegaran a Yelmo. Entonces, con un suspiro se despegó de su hermano -sintiéndose en el proceso como si le fuera arrebatada una parte de si- y se alejó lo suficiente -dándole la espalda- como para darle la intimidad de la que antes lo había privado a fin de permitirle terminar de vestirse.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

Mensaje por Lewyn Swann el Lun Ago 29, 2016 6:18 am

Bien. Por lo menos Elenei era sensata en haber aceptado su ofrecimiento de hablar las cosas más tranquilamente cuando regresasen a Yelmo de Piedra. Era lo mejor que podían hacer en ese momento. Además, lo último que quería lord Swann era estar preocupado por esos asuntos. Tenía una misión en Aguasdulces y era aconsejar a Stannis Baratheon en todo lo que pudiera serle útil. Y no tenía que dejar que los asuntos con su melliza terminasen nublando su objetividad ni su resolución con respecto a la ayuda que podría llegar a prestarle a su señor. Debía estar despejado de todos esos problemas.
Le causó gracia, sin embargo, que ella le diese la espalda para darle "intimidad" para que volviese a vestirse del todo, chasqueó muy ligeramente la lengua y negó con la cabeza. Terminó colocándose los pantalones y luego poniéndose el jubón por encima de la camisa. Tomó su espada envainada también y la enganchó al cinturón. Una vez hecho esto, se acercó hasta Elenei y le puso una mano suavemente en el hombro, al oído le susurró:
- ¿Sabes...? Ya me habías visto desnudo y de hecho, hasta con la polla dura... No entiendo cual fue el objeto de darte vuelta para no verme al vestirme... ¿O acaso te intereso solamente cuando me desnudo? - soltó una risilla muy leve entre dientes y luego soltó a Elenei. Se estiró un poco y mencionó: - Creo que ya estuvimos bastante tiempo en la orilla del río. Mejor volvamos a Aguasdulces a ver si conseguimos desayunar algo. Tengo hambre. - dicho eso le hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera y, sin más, emprendió el camino de regreso a la fortaleza de los Tully, manteniendo sus manos en los bolsillos de sus pantalones y observando siempre al frente, como si en el río no hubiese pasado absolutamente nada. Había sido lo suficientemente prudente como para evitar caer en la tentación... Le hacía verdaderamente honor a su Casa.
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Re: When the river sounds [Lewyn Swann]

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